
Por: Ricardo Andrés Roa-Castellanos, PhD
Director Instituto Colombiano de Estudios Bioéticos (ICEB) suscrito a la Academia Nacional de Medicina
Quienes contamos con más de 30 o 40 años de vida, hemos presenciado un escalamiento de costumbres infravaloradas, pero con devastadores resultados para la nación. Los escándalos por corrupción saltaron de los miles a los millones de pesos. Hoy marcan en billones sus cifras como botín. Pero no es culpa exclusiva de los políticos corruptos. Nosotros como ciudadanos tenemos responsabilidad al aceptar eso y pedirle al político intercambios para el apoyo.
Hace décadas las jornadas electorales se caracterizaban por un ambiente festivo, pero que gradualmente, a la par que los asesinatos se volvían magnicidios y masacres nacionales, los comicios empezaron a involucrar mayor transporte de votantes, sándwiches, e incluso convites a almorzar, a cambio del apoyo político. El ánimo de generar bien a la sociedad así disminuía. La contraprestación por el voto ya había sido pagada.
Al tiempo, pocos sabían, o saben, que era trashumancia electoral, u otros delitos electorales.
El crecimiento a través de los años del llamado “Marketing político” de mano de costosos asesores, en perjuicio de las buenas propuestas necesarias, por parte de los lideres, para la resolución de problemas sociales, catapultó en importancia las “dotaciones” de campaña y su costo asociado a los votantes por innecesarias gorras, camisetas, chaquetas, sedes suntuosas o buses específicos de campaña.
EL ESCALAMIENTO ACTUAL
Las últimas elecciones locales y nacionales (2022 y 2023) así han sido las más costosas de la historia republicana[1] tanto como la Deuda Externa actual. ¿Coincidencia? No lo creemos. Nadie veía peligro en esas costumbres incipientes, cuyo análisis racional, en general, es formalmente el campo de conocimiento denominado << Ética >>.
Fue de este modo como la doblemente inconsciente dación del voto por algo a cambio, con los años pasó de sándwiches, a tamales y lechonas. Que, si se nota, incrementó el precio del “plato de lentejas” para el político. Vendieron nuestro futuro. Tenemos que recuperarlo de esos indeseables que dañaron y casi secuestraron la democracia irreversiblemente.
En un contexto cultural atraído por la competencia; el juego sucio; la creencia de que la ética, las ciencias sociales, el urbanismo o la religión eran aburridas “costuras” o asignaturas-relleno en los pensum escolares, lo mismo determinó para muchos la amoralidad del “todo vale” al tiempo que la enseñanza humanística se subestimó, frivolizó y hasta les removió como materias de la educación básica y universitaria. Esos mismos corruptos pre-electorales, dinamitan la educación al boicotear a Colfuturo y al ICETEX. ¡Nos quieren brutos!

CORRUPCIÓN ES DESTRUCCIÓN
Al avanzar el tiempo, la ambición o competencia entre grupos y líderes negativos, la pérdida de escrúpulos morales, y la notable ingenuidad, credulidad, “viveza” o ignorancia de los votantes permitieron que, de refrigerios, se pasara a la entrega de tejas o materiales de construcción a cambio del voto raso mientras que en las altas esferas los “contratos” de obras públicas o el empleo militante se volvió la moneda de cambio electoral. Los costos subían.
Luego se empezó a ver pagos en efectivo por votos y su valor fue incrementándose hasta alcanzar los $500.000 en las zonas más afectadas por pésimos gobernantes[2] “elegidos democráticamente”.
Esa clase de interés económico hizo que la labor del político, que otrora era centrada en la acción de liderazgo resolutoria de problemas para la sociedad, pasase a un ejercicio de custodia de las necesidades propias o del colectivo ideológico afín.
Pero, la palabra corrupción en griego significa destrucción:
Y es que eso fue el punto de quiebre más perverso. Con ello se rompió con el gregarismo que ha permitido la supervivencia humana como especie. Es decir, el apoyo mutuo de manada que caracteriza a los mamíferos para poder sobrevivir: ayudarnos en unidad. En cambio, nos vemos hoy sumidos en una inamistosa polarización inducida por políticos cuestionables que se comportan como enemigos de su propio pueblo.
¿QUÉ HACER?
“We the people” (como comienza la Constitución estadounidense desde 1776), nosotros el pueblo, debemos actuar y sentar el BUEN EJEMPLO. Basta ya con la inercia implantada por líderes pervertidos, pusilánimes y torcidos. Conformemos una reacción ejemplar. En nosotros está la solución.
Políticos y líderes deben ser austeros, convincentes, inspiradores y ejecutores de un nuevo país que ya merecemos. Debemos demostrar que la única manera de enseñar una buena ética es con el ejemplo.
Si pagan por el voto esos políticos no tienen capacidad intelectual para convencer y menos para liderar con seguridad a su pueblo. Los corruptos son el blanco a desfinanciar con su propia medicina, pero debe privárseles de la elección en el cubículo de votación[3]. El Estado con la reposición de votos financiaría a los corruptos elegidos. Por tanto, debe volverse a lo básico: buscar mejores perfiles intelectuales y personales. No votemos por candidatos con pasado judicial. ¡Salud y Justicia!
[1] URL: https://www.infobae.com/colombia/2024/02/23/esto-costaron-las-elecciones-del-2023-son-las-segundas-mas-caras-de-la-historia/
[2] URL: https://www.wradio.com.co/2023/10/25/la-compraventa-de-votos-enveno-la-politica-en-colombia/
[3] URL: https://aceproject.org/main/espanol/pc/pc23.htm
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