
Por Víctor Chu, representante de Taiwán en Colombia
Es un honor celebrar con ustedes la Fiesta Nacional de la República de China (Taiwán). En nombre de nuestro Gobierno y del pueblo taiwanés, agradezco su presencia y la amistad que han demostrado hacia mi país. Esta fecha conmemora 115 años de la República de China (Taiwán). Es también una ocasión para mirar hacia el futuro y reafirmar los valores que acercan a nuestros pueblos: democracia, educación, trabajo, innovación, solidaridad y cooperación.
Este año celebramos también 30 años de la primera elección presidencial directa en Taiwán. Al igual que Colombia, creemos que la democracia se fortalece con el pluralismo, las instituciones y el respeto por la libertad.
Quiero expresar nuestra profunda solidaridad con Colombia por el terremoto que afectó recientemente a numerosas comunidades. Extendemos nuestras condolencias a las familias que perdieron a sus seres queridos y nuestro apoyo a quienes resultaron afectados. Realizamos donaciones para las comunidades de Chocó y Valle del Cauca como una muestra concreta de acompañamiento en este momento difícil.
Reconocemos la labor de los equipos de rescate, personal médico, organismos de socorro, autoridades y voluntarios. Su entrega refleja la fortaleza y la solidaridad del pueblo colombiano. Esta emergencia nos recuerda que la cooperación entre pueblos debe expresarse no solo en las celebraciones, sino también cuando se necesita apoyo, conocimiento y esperanza.
Mi país conoce de primera mano los desafíos que plantean los desastres naturales. Hace 27 años, tras el terremoto del 21 de septiembre de 1999, recibimos la ayuda de muchos países; hoy queremos corresponder a esa solidaridad. A partir de aquella experiencia, hemos fortalecido nuestras capacidades en prevención, sistemas de alerta temprana, respuesta humanitaria y recuperación.
Con ese propósito, el pasado 19 de septiembre se fundó en Taipéi la Alianza Mundial para la Gestión de Desastres, la primera organización intergubernamental impulsada por Taiwán en 55 años, orientada a compartir capacitación, conocimientos técnicos y mecanismos de cooperación ante emergencias.
Esperamos contar con la valiosa participación de Colombia en esta iniciativa. Estamos convencidos de que el intercambio de experiencias y la preparación conjunta pueden proteger vidas, reducir pérdidas económicas y acelerar la recuperación de las comunidades afectadas.
También defendemos el statu quo en el estrecho de Taiwán y trabajamos por la paz y la estabilidad regional. Estamos dispuestos a cooperar con la comunidad internacional para reducir riesgos y fortalecer la resiliencia. Queremos ser un socio constructivo para la paz, la estabilidad y la prosperidad.
En ese espíritu, defendemos la participación significativa de Taiwán en los mecanismos internacionales. Durante años, una mala interpretación de la Resolución 2758 de la Asamblea General de las Naciones Unidas ha limitado injustamente las oportunidades de Taiwán para contribuir en espacios multilaterales.
La resolución aborda la representación de China en las Naciones Unidas, pero su texto no menciona a Taiwán ni determina su estatus, ni autoriza a la República Popular China a representarnos dentro del sistema de las Naciones Unidas. Estamos dispuestos a aportar nuestra experiencia en ámbitos de interés común, como la salud pública, la aviación civil, la respuesta ante desastres, la tecnología y la ayuda humanitaria.
La voluntad de contribuir al mundo también se refleja en el dinamismo de nuestra economía. En 2025, registramos un crecimiento del 8,8%, con un PIB per cápita cercano a los US$39.500. En el primer semestre de 2026, el crecimiento alcanzó el 14,2%.
Para el cierre del año, se proyecta una expansión del 11,1%, la más alta en 39 años, y un PIB per cápita de alrededor de US$45.300. Asimismo, al cierre de julio, nuestras reservas internacionales alcanzaron los US$594.300 millones, situándonos en el cuarto lugar mundial. Más allá de las cifras, estos resultados reflejan el esfuerzo de nuestra gente y nos animan a compartir nuevas oportunidades con nuestros socios.
Una parte importante de ese dinamismo nace de la innovación. Fabricamos más del 60% de los semiconductores por contrato y más del 90% de los chips más avanzados del mundo, y tenemos una posición destacada en servidores de inteligencia artificial y manufactura electrónica.
Pero, para nosotros, la tecnología cobra verdadero sentido cuando mejora la vida de las personas: cuando ayuda a un estudiante a aprender, a un médico a atender mejor a sus pacientes o a una pequeña empresa a crecer.
Por eso vemos en Colombia un socio de gran valor. Aquí encontramos talento, universidades de calidad, empresarios innovadores y una ubicación estratégica. Juntos podemos abrir nuevas posibilidades en inteligencia artificial, economía digital, salud, agricultura y desarrollo sostenible.
La educación es uno de los caminos más valiosos para acercarnos. La Beca Taiwán, la Beca Huayu para el estudio del mandarín y las becas de educación superior del TaiwanICDF ofrecen a jóvenes colombianos oportunidades para formarse en nuestras instituciones. A su vez, el programa Taiwan Fellowship permite que académicos e investigadores realicen estancias de investigación en mi país.
Estos intercambios no solo amplían conocimientos: también crean amistades y vínculos profesionales que perduran después del regreso a casa.
Ese mismo espíritu orienta nuestro trabajo con el sector empresarial. Nuestro objetivo es práctico: acercar empresarios, universidades, investigadores e instituciones, y convertir esos encuentros en proyectos de beneficio mutuo. Queremos que más empresas taiwanesas conozcan Colombia y que más empresas colombianas encuentren en nosotros un puente hacia Asia.
Con ese propósito, en marzo concluimos con éxito la rueda de negocios de la Misión Comercial de Taiwán a Colombia 2026. Y el mes pasado, en el marco del 75.º aniversario de ACOPI, tuve el honor de ser testigo de la firma de un Memorando de Entendimiento entre ACOPI y NASME de Taiwán. Este acuerdo abre nuevas posibilidades de colaboración para las mipymes, detrás de las cuales hay familias, empleos y sueños que merecen crecer.
Para aprovechar estas oportunidades, también necesitamos hacer más sencillo el contacto entre nuestras sociedades. Promover los viajes, fortalecer los intercambios académicos y contar con procedimientos consulares más ágiles ayudará a que estudiantes, empresarios, investigadores y profesionales puedan encontrarse y trabajar juntos.
Me alegra especialmente ver esta noche a académicos, exbecarios y amigos que conocen de cerca nuestra sociedad. Ustedes demuestran que la relación entre Colombia y Taiwán no se construye únicamente desde las instituciones: también crece en las aulas, en las empresas y en las amistades que nacen de una experiencia compartida.
Esa cercanía también vive en los pequeños gestos cotidianos. En mi país apreciamos profundamente el café colombiano. Aunque el café de Colombia y el té taiwanés son distintos, ambos hablan de paciencia, trabajo y saberes transmitidos entre generaciones. Así queremos cultivar nuestra amistad: con cuidado, respeto y tiempo.
Una amistad construida de esa manera nos permite mirar juntos hacia el futuro, incluso en un mundo de crecientes tensiones y desafíos para la democracia. Nuestro compromiso es firme: defender la libertad, preservar la paz y la estabilidad regionales, y poner nuestras capacidades tecnológicas al servicio de la cooperación.
En inteligencia artificial, semiconductores, drones y tecnologías de la información y la comunicación, queremos trabajar con nuestros socios democráticos para construir cadenas de suministro, sin influencia roja, resilientes, confiables y seguras.
Esa es la contribución que mi país desea ofrecer: compartir lo que sabe hacer y trabajar junto a otros para encontrar soluciones. A través de una diplomacia que conecta instituciones, empresas y ciudadanos, seguiremos fortaleciendo nuestros vínculos internacionales, particularmente con países que cuentan con valores e ideas afines.
Queremos que la democracia sea más resiliente, que la paz sea más segura y que la cooperación genere mayor prosperidad para todos.
Aquí, en Colombia, ese propósito cobra sentido gracias a ustedes. Agradezco a los congresistas, académicos, empresarios, periodistas, representantes institucionales, miembros de la comunidad taiwanesa y amigos que nos acompañan. Cada conversación, cada intercambio y cada proyecto compartido da vida a esta relación.
En esta Fiesta Nacional, renovamos nuestro compromiso con Colombia. Seguiremos trabajando para que esta amistad produzca más oportunidades, más cooperación y más bienestar para nuestros pueblos.
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