Las grandes historias no siempre comienzan en oficinas ni con trajes elegantes. A veces inician con una gorra puesta, una bandeja en las manos y el corazón acelerado del primer turno. Para Lesly Moreno y Jhair Serrano, ese día no fue únicamente el inicio de un trabajo. Representó el comienzo de un camino que transformó sus vidas y las de quienes hoy lideran.

Ambos arrancaron atendiendo clientes, aprendiendo a escuchar, trabajando bajo presión y descubriendo que detrás del mostrador también se adquieren valores como la disciplina, el carácter y el sentido de propósito. Con el tiempo entendieron que cuando una organización cree en las personas, y las personas creen en sí mismas, el crecimiento no solo es posible, sino natural.
Hoy ese espíritu hace parte de la cultura de KFC. En Colombia, la marca cuenta con 166 restaurantes y más de 3.900 empleos formales. Para miles de jóvenes y adultos, se ha convertido en el primer escalón laboral hacia un desarrollo real. Además, más de 450 estudiantes universitarios combinan estudio y trabajo dentro de la compañía, accediendo a formación, estabilidad y perspectivas de crecimiento. En KFC, un uniforme puede ser el punto de partida de una carrera.
Lesly, de practicante de cocina a liderar la formación del país
Hace 15 años, Lesly llegó a KFC a realizar sus prácticas de cocina. Traía un delantal, ilusión y una libreta llena de notas. Inició como miembro de equipo y, seis meses después, fue ascendida a entrenadora gracias a su disciplina y su capacidad para guiar a otros.
Desde entonces avanzó paso a paso. Fue especialista operativa, líder de turno y gerente de restaurante, llegando a dirigir cinco establecimientos en Bogotá. Luego asumió la operación de cerca de cuarenta restaurantes en la ciudad, enfrentando retos logísticos y humanos de gran escala.
Esa experiencia la llevó a conectar con su propósito profesional. Hoy es gerente nacional de entrenamiento y lidera los programas que forman a los futuros líderes de la compañía, un proyecto que ayudó a construir desde cero.
“Ver a alguien descubrir que puede y acompañar ese proceso te transforma. Esto no es solo un trabajo, es una escuela de vida. Aquí entendí que los sueños se construyen paso a paso, con autenticidad, dedicación y corazón”, señala Lesly.
Jhair, del primer turno al frente de la transformación digital de KFC
Cuando Jhair ingresó a KFC en 2009, la compañía tenía apenas once restaurantes en Colombia. Empezó en el rol más básico del equipo, dispuesto a aprender cada tarea. Su compromiso lo llevó a convertirse en asistente y, más tarde, en gerente de restaurante, impulsado por líderes que reconocieron su potencial. Posteriormente participó en la formación de nuevos administradores y llegó a supervisar hasta ocho restaurantes. Después asumió la capacitación y la excelencia operativa a nivel nacional. Su mayor desafío llegó cuando pasó a liderar la transformación digital y el canal de domicilios, un salto que implicó aprender sobre tecnología, sistemas, marketing y análisis de datos para responder a las nuevas dinámicas del mercado.
“Uno no imagina todo lo que puede aprender cuando empieza. Crecí rodeado de personas que confiaron en mí y ahora mi responsabilidad es hacer lo mismo con otros. Todo comenzó con un primer turno y la disposición de aprender”, afirma.
“En KFC creemos profundamente en el talento colombiano y en el poder de una primera oportunidad bien acompañada. Sabemos que un empleo formal puede abrir puertas y cambiar trayectorias, y cuando se combina con formación, confianza y acompañamiento, se convierte en una plataforma real para crecer. Historias como las de Leslie y Jhair nos recuerdan que detrás de cada uniforme hay sueños, disciplina y ganas de salir adelante. Nuestro compromiso es seguir impulsando espacios donde más personas puedan construir futuro”, expresa Jaime Gómez Reyes, CEO de KFC Colombia.
El paso de Lesly y Jhair demuestra que los sueños también se cocinan a fuego lento. Lo que comenzó con un uniforme y el deseo de aprender hoy se refleja en equipos motivados, proyectos de impacto y carreras construidas paso a paso. En cada restaurante hay historias que avanzan, talentos que florecen y metas que se alcanzan cuando alguien cree en el proceso. Cuando la oportunidad es auténtica, el trabajo se convierte en desarrollo y el desarrollo se convierte en propósito.
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