El trasplante con donante vivo está cambiando la historia de miles de pacientes al reducir los tiempos de espera, mejorar los resultados clínicos y ofrecer una nueva oportunidad de vida cuando cada día cuenta.

Recibir un trasplante de órganos puede marcar la diferencia entre recuperar la calidad de vida o ver cómo una enfermedad avanza mientras se espera un órgano compatible. Durante muchos años, la única posibilidad para estos pacientes era permanecer en una lista de espera hasta que apareciera un donante fallecido. Hoy, los avances de la medicina han convertido al donante vivo en una alternativa segura y eficaz para muchos casos, especialmente en trasplante renal y trasplante hepático.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la donación de órganos entre personas vivas, realizada bajo estrictos criterios médicos y éticos, contribuye a salvar vidas y a responder a la creciente necesidad de trasplantes en el mundo. Además, estudios de la Sociedad Internacional de Trasplantes (The Transplantation Society) muestran que los órganos provenientes de donantes vivos suelen ofrecer mejores resultados a largo plazo, debido a que el procedimiento puede planificarse en condiciones óptimas para el donante y el receptor.

¿Qué es un donante vivo?

Un donante vivo es una persona sana que decide donar voluntariamente un órgano o una parte de él para beneficiar a un familiar o, en algunos casos, a otra persona compatible.

Esta posibilidad existe porque algunos órganos permiten vivir con normalidad después de la donación o tienen la capacidad de regenerarse parcialmente. Sin embargo, no todas las personas pueden ser donantes. Antes del procedimiento, se realiza una evaluación integral que incluye estudios médicos, quirúrgicos, psicológicos y sociales para garantizar la seguridad del donante y las mejores condiciones para el receptor.

¿Qué órganos pueden trasplantarse con un donante vivo?

Los procedimientos más frecuentes son:

Riñón: es el trasplante de órganos con donante vivo más realizado en el mundo. Como una persona puede vivir saludablemente con un solo riñón, esta alternativa permite reducir el tiempo en diálisis y mejorar la supervivencia del injerto y del paciente.

Hígado: gracias a su capacidad de regeneración, es posible trasplantar una parte del hígado. Tanto el órgano del donante como el del receptor recuperan progresivamente su tamaño y función, lo que ha convertido al trasplante hepático con donante vivo en una opción especialmente valiosa para adultos y niños.

Pulmón: aunque es menos frecuente, puede realizarse en pacientes cuidadosamente seleccionados, generalmente con la participación de dos donantes vivos que aportan un lóbulo pulmonar cada uno.

Existen también escenarios más especializados y complejos, aunque menos frecuentes, para el trasplante de páncreas e intestino. Estos se mantienen como fronteras en desarrollo dentro de la medicina, reservándose para casos muy específicos donde no existen mejores alternativas con donante fallecido.

¿Por qué el donante vivo mejora los resultados?

La respuesta puede resumirse en una palabra: oportunidad.

Cuando el equipo médico puede planificar el trasplante, disminuye el riesgo de que el paciente llegue a cirugía con un deterioro avanzado de su enfermedad. Esto favorece una mejor recuperación, reduce complicaciones y aumenta la supervivencia tanto del paciente como del órgano trasplantado.

Diversos estudios publicados por la National Kidney Foundation, la American Society of Transplantation y la European Society for Organ Transplantation han demostrado que los trasplantes provenientes de donantes vivos presentan excelentes resultados clínicos y una mayor duración del órgano trasplantado, especialmente en el caso del riñón.

«El trasplante con donante vivo representa uno de los mayores avances de la medicina moderna porque nos permite actuar antes de que la enfermedad llegue a etapas críticas. Al reducir los tiempos de espera podemos intervenir en mejores condiciones clínicas, lo que se traduce en mayores probabilidades de éxito, una recuperación más rápida y una mejor calidad de vida para nuestros pacientes», explica el Dr. Jairo Eduardo Rivera, médico cirujano de trasplantes de LaCardio.

¿Es seguro donar un órgano?

Sí, siempre que el donante haya sido seleccionado mediante una evaluación médica rigurosa. El proceso busca garantizar que la donación no represente un riesgo significativo para su salud y que la decisión sea completamente libre e informada.

Después de la cirugía, la mayoría de los donantes retoma sus actividades habituales y continúa llevando una vida saludable con seguimiento médico periódico.

Colombia: avances y el liderazgo de LaCardio

En Colombia, los programas de donación de órganos con donante vivo han tenido un crecimiento progresivo, especialmente en los trasplantes renales y hepáticos.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Salud (INS), la necesidad de órganos continúa superando la disponibilidad de donantes, por lo que fortalecer la cultura de la donación sigue siendo uno de los principales retos para el país.

En este contexto, la Fundación Cardioinfantil – LaCardio ha consolidado un programa de trasplantes reconocido por su experiencia clínica y por ofrecer alternativas innovadoras que amplían las posibilidades de tratamiento para pacientes adultos y pediátricos.

Una decisión que transforma dos vidas

Donar un órgano en vida significa ofrecer mucho más que una cirugía. Es brindar la posibilidad de que otra persona vuelva a estudiar, trabajar, compartir con su familia y recuperar su proyecto de vida.

En LaCardio creemos que cada trasplante representa una nueva oportunidad. Por eso trabajamos para que más pacientes accedan a tratamientos oportunos y seguros.

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