El crecimiento de los vehículos eléctricos en Colombia está tomando una velocidad que comienza a plantear nuevos desafíos más allá de la industria automotriz. Cada vez hay más vehículos eléctricos en las calles, pero también una necesidad creciente de encontrar dónde cargarlos mientras las personas trabajan, compran, comen o realizan otras actividades. 

Las cifras más recientes de la Asociación Nacional de Movilidad Sostenible muestran la magnitud del cambio: entre enero y agosto de 2026 se matricularon 33.928 vehículos eléctricos nuevos en Colombia, un crecimiento de 217,83 % frente al mismo periodo de 2025. La aceleración se mantiene: solo en agosto se matricularon 4.545 vehículos eléctricos, 175,62 % más que en el mismo mes de 2025, de acuerdo con el mismo informe.

Este crecimiento plantea una pregunta cada vez más relevante para las empresas: ¿la infraestructura que acompaña a los vehículos eléctricos está creciendo al mismo ritmo que la demanda? De acuerdo con las proyecciones del Ministerio de Minas y Energía, Colombia necesitará cerca de 20.000 puntos de carga para 2030 y alcanzar esta meta requerirá inversiones estimadas entre US$255 millones y US$390 millones. Estas cifras muestran que la expansión de la movilidad eléctrica no dependerá únicamente de los fabricantes o de los operadores especializados, sino también de la capacidad de otros espacios y sectores para sumar infraestructura de carga. 

Para INPEL, esta brecha representa una oportunidad para que el sector privado participe en la construcción de una nueva experiencia de movilidad y, particularmente, para que los comercios comiencen a considerar la carga como un servicio asociado a sus espacios. Con más de 30 años de trayectoria, INPEL se ha especializado en medición inteligente y movilidad eléctrica, acompañando a empresas y establecimientos en el suministro, instalación y gestión de infraestructura de carga. 

“El crecimiento de los vehículos eléctricos está haciendo que cargar deje de ser una actividad aislada y empiece a integrarse a la rutina de las personas. Por eso, los espacios donde los usuarios ya pasan tiempo, como centros comerciales, hoteles, restaurantes o supermercados, tienen una oportunidad importante para anticiparse a esta nueva necesidad”, explica María Juliana Arango, CEO de INPEL.

María Juliana Arango, CEO de INPEL.

De la infraestructura a un nuevo servicio para los negocios 

La expansión de la movilidad eléctrica está modificando la relación entre movilidad, tiempo y consumo. Mientras un vehículo permanece estacionado para cargar, su propietario puede comprar, comer, trabajar o realizar otras actividades. Esto abre una oportunidad para que hoteles, restaurantes, supermercados y centros comerciales integren la carga eléctrica a la experiencia que ya ofrecen, convirtiéndola en un servicio adicional para sus clientes.

Sin embargo, incorporar estaciones de carga va más allá de instalar un equipo. La tecnología, la potencia disponible, la ubicación, los tiempos de permanencia, los flujos de usuarios y el modelo de operación y cobro deben responder a las características de cada establecimiento.

“La pregunta para los comercios no debería ser únicamente si necesitan instalar cargadores, sino, cómo una solución de carga puede integrarse a su operación y generar valor para el usuario. El lugar, el tiempo de permanencia, la demanda y la experiencia del cliente son variables que deben analizarse conjuntamente”, señala María Juliana Arango.

En este proceso, contar con un aliado especializado permite que los establecimientos pasen de simplemente adquirir un cargador a diseñar una solución de infraestructura acorde con su operación y con las necesidades de sus usuarios. INPEL acompaña este proceso desde la evaluación de las necesidades del espacio y la selección de la tecnología hasta la implementación y gestión de las estaciones, integrando infraestructura, equipos y herramientas para la operación del servicio.

Más de 800 cargadores entregados

La experiencia de INPEL en este mercado ya se refleja en los proyectos que ha desarrollado en Colombia. Solo durante el último año, la compañía instaló y suministró equipos para más de 92 puntos de carga pública de tecnología semirrápida y rápida, y alcanzó un acumulado de más de 800 cargadores entregados para aplicaciones domésticas y públicas.

A esto se suma la gestión de estaciones que actualmente registran más de 1.300 sesiones de carga cada mes, administradas mediante una plataforma propia que integra la gestión y el cobro del servicio.

Estos resultados evidencian que el reto ya no está únicamente en aumentar la cantidad de vehículos eléctricos, sino en construir una infraestructura capaz de acompañar su crecimiento y adaptarse a los lugares donde realmente se desarrolla la vida cotidiana de los usuarios.

“La movilidad eléctrica está impulsando una transformación que no termina cuando una persona compra un vehículo. También implica repensar los espacios que frecuenta y los servicios que espera encontrar en ellos. Para los comercios, anticiparse significa prepararse para una nueva demanda y, al mismo tiempo, incorporar un servicio que puede fortalecer la experiencia de sus clientes. El acompañamiento de un aliado especializado es fundamental para que esa infraestructura responda realmente a las necesidades del negocio”, concluye María Juliana Arango, CEO de INPEL.

Con un mercado de vehículos eléctricos que crece a tasas de tres dígitos y una meta nacional de cerca de 20.000 puntos de carga para 2030, los comercios empiezan a tener un papel relevante en la expansión de esta infraestructura. La oportunidad estará en integrar la carga a sus espacios y operación de acuerdo con las necesidades de sus usuarios. 

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