Un estudio identifica cambios genéticos que endurecen la columna y provocan dolor de espalda, un hallazgo que abre la puerta a futuros tratamientos sin cirugía

El dolor de espalda afecta a millones de personas y sigue siendo una de las principales causas de incapacidad en todo el mundo. Ahora, un nuevo estudio ha identificado una posible causa biológica que ayuda a explicar por qué se deterioran los discos vertebrales y por qué aparece el dolor. El hallazgo abre la puerta al desarrollo de nuevos tratamientos que podrían frenar la enfermedad sin necesidad de cirugía. Incluso, fármacos que ya se utilizan podrían resultar efectivos.

La directora de la investigación, Erika Kague, del Instituto de Genética y Cáncer de la Universidad de Edimburgo, afirma que «durante décadas, la cirugía ha sido la única solución real para la enfermedad discal. Al comprender los procesos biológicos que provocan el endurecimiento de la columna vertebral, nuestros estudios con peces cebra apuntan a varias formas de ralentizar este proceso, incluido un fármaco para la osteoporosis que ya se administra de forma segura en pacientes».

«Queda mucho trabajo por hacer, pero para una afección que ha afectado a personas durante generaciones sin que se vislumbre un tratamiento, esto es muy emocionante», celebra la experta.

¿Cuál es la nueva causa del dolor de espalda descubierta por los científicos?

El estudio de las universidades de Edimburgo y Bristol sugiere que el dolor de cuello y de espalda podría estar relacionado con cambios en la actividad de determinados genes que favorecen la degradación de los discos intervertebrales, los amortiguadores naturales de la columna.

Los investigadores comprobaron que estas alteraciones genéticas favorecen la acumulación anómala de minerales en la columna vertebral, un proceso similar a la formación de hueso donde no debería existir. Como consecuencia, el tejido entre las vértebras se endurece, pierde flexibilidad y favorece la aparición de dolor.

Según las expertas que lideraron el trabajo, este mecanismo biológico podría convertirse en una nueva diana para desarrollar tratamientos capaces de frenar la progresión de la enfermedad que ayuden a millones de personas.

¿Por qué se degeneran los discos vertebrales?

Los discos intervertebrales actúan como amortiguadores entre los huesos de la columna y permiten absorber los impactos del movimiento diario. Con el paso del tiempo, estos discos pueden deteriorarse, un proceso conocido como degeneración del disco intervertebral (IVDD), una de las principales causas del dolor de espalda crónico.

A pesar de que esta enfermedad afecta a millones de personas, actualmente no existen medicamentos capaces de detener o revertir su evolución. En los casos más graves, la cirugía continúa siendo la única alternativa eficaz a largo plazo.

La genética, clave en el origen del dolor de espalda

Desde hace años se sabe que la genética influye en el desarrollo de la degeneración discal. En concreto, diversos estudios habían relacionado un gen encargado de producir la proteína colágeno IX —fundamental para mantener la estructura de los discos— con la aparición precoz de problemas vertebrales.

Para comprender mejor este proceso, los científicos utilizaron peces cebra modificados genéticamente para que carecieran de una copia funcional de este gen.

¿Qué descubrieron los investigadores en los peces cebra?

A medida que los animales envejecían, desarrollaban alteraciones muy similares a las observadas en la enfermedad discal humana. Los huesos de la columna comenzaban a fusionarse y el tejido situado entre las vértebras se endurecía por la acumulación de minerales.

El equipo descubrió además que este endurecimiento comenzaba mucho antes de que aparecieran los depósitos minerales, debido a una alteración en una capa de soporte de la columna vertebral durante su desarrollo.

El análisis genético también reveló cambios en procesos relacionados con el metabolismo de las grasas, la vía de crecimiento celular conocida como mTOR, el metabolismo del fosfato y la señalización de la vitamina A, todos ellos implicados en la mineralización anómala de la columna.

El hallazgo que podría cambiar el tratamiento del dolor de espalda

Además de descubrir el mecanismo responsable del endurecimiento de la columna, los investigadores comprobaron que era posible reducir este daño. Un medicamento utilizado actualmente para tratar la osteoporosis, perteneciente al grupo de los bisfosfonatos, consiguió bloquear la acumulación de minerales en la columna de los peces.

Asimismo, limitar la ingesta de alimento o utilizar fármacos que reducen el metabolismo de las grasas también disminuyó la aparición de fusiones vertebrales.

Estos resultados apuntan al metabolismo del fosfato y de las grasas como posibles objetivos para desarrollar nuevos tratamientos frente al dolor de espalda.

¿Podrá tratarse el dolor de espalda sin cirugía?

La Caroline Aylott, directora de Ejecución de Investigaciones de Arthritis UK, considera que «para los 9,5 millones de personas en todo el Reino Unido que padecen dolor de espalda, esta investigación aporta una nueva esperanza de que se vislumbran posibles nuevos enfoques terapéuticos en el horizonte».

Considera además que este trabajo «ha descubierto importantes pruebas genéticas que podrían allanar el camino hacia nuevos tratamientos, acercándonos un paso más a un futuro en el que menos personas tengan que vivir con el dolor diario y los retos que el dolor de espalda puede acarrear».

Textos y fotos: www.elmundoalinstante.com

También puede leer: