El rastro, el programa de investigación criminal y periodístico, que cada festivo muestra impactantes historias de víctimas, y saca a la luz los detalles jamás contados sobre la mente de los asesinos en serie más temidos del país, cumplió 15 años al aire.

Para celebrarlo, su Director Manuel Teodoro, reunió a su equipo, a directivos de Caracol Televisión y a invitados especiales en un almuerzo en el restaurante Ugly American en el que dio unas palabras de agradecimiento:
«Gracias, a todos por celebrar con nosotros estos 15 años. En Colombia, no hay mayor drama personal para una familia que la de perder a un ser querido cuando es víctima de un homicidio, y necesita reparación.
En Colombia hemos coexistido con estas historias de víctimas de homicidios que no deben pasar desapercibidos, por eso, contamos sus historias. Estas víctimas no son cifras ¡son seres humanos! Sus historias retan nuestra imaginación, especialmente cuando había un vínculo cercano entre víctima y victimario. Pero la víctima no es el único protagonista de nuestras historias de crimen. El homicida también es protagonista, por eso, los buscamos y los entrevistamos. Allí, en sus celdas, hombres y mujeres les cuentan a nuestros reporteros por qué fueron capaces de cometer el crimen.
Desde una perspectiva periodística y psicológica, ellos también terminan siendo fuertes personajes en este género. Entre víctima y victimario, desde luego están otros personajes cuyo rol en nuestras investigaciones es clave: los detectives, los policías —algunos acá— y otras autoridades que dedican largas horas, para identificar y ubicar al homicida y capturarlo.
No es un secreto que nuestros jueces y fiscales tienen demasiado trabajo, y por eso, la justicia es a veces lenta en Colombia, pero al final muchos casos se cierran y hay una condena. Esos son los que destacamos en El rastro, y esto se convierte en una fuente de satisfacción para nuestra audiencia. A las autoridades y a los familiares de las víctimas, les agradecemos por abrir sus puertas y permitirnos contar sus historias, aseguró Manuel Teodoro.

«Contar historias sobre crímenes reales no es la única razón por la que hacemos El rastro. En cada entrega hay poderosas lecciones para el televidente, ofrecemos una ventana para entender lo que son capaces de hacer algunos seres humanos, y así aprenden a ver esas banderas rojas que ayudan a tomar medidas preventivas. El formato es entretenido, pero también es útil. Seguiremos trabajando por continuar con esa tradición. Gracias a todos», concluyó.
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