Existen dos razones principales que, según el análisis de la Federación Colombiana de Ganaderos (FEDEGÁN), son las que han contribuido en el mayor aporte de la carne de res al Índice de Precios al Consumidor (IPC) durante 2025 y enero de 2026.
La primera tiene que ver con el incremento del consumo interno debido al mayor ingreso nominal de las familias en la vigencia anterior y este año. La segunda está relacionada con distorsiones en la oferta formal debido a se ha elevado el precio del novillo por un crecimiento en el sacrificio y a un posible contrabando hacia Venezuela que ha disminuido el inventario del ganado en zona limítrofe.
José Félix Lafaurie Rivera, presidente ejecutivo de FEDEGÁN, afirmó que las exportaciones de carne de res no están suspendidas. “El sector está intentando exportar con una tasa de cambio a $3600 que le resta competitividad a Colombia frente a otros actores importantes como Brasil que es el principal exportador hoy en día”.
Agregó que la medida anunciada por el presidente Gustavo Petro va en contravía de ayudar a un sector, especialmente en la zona de Córdoba donde los ganaderos tienen en estos momentos muchos animales que van para faena.

Anuncios sin rigor que generan desaliento en los ganaderos
“El presidente a veces no tiene el rigor debido para analizar las cosas. Colombia está inmersa en una economía que funciona bajo las reglas del libre mercado. Lo que se exporta es muy pequeño en comparación con la producción que se deja para el consumo interno”, manifestó a medios de comunicación.
Recordó que en 2025 el sector vendió en el exterior 30.456 toneladas de carne a unos 29 países frente a 24.769 toneladas en 2024. Por otra parte, la producción estuvo en cerca de 1 millón de toneladas de carne en canal.
“Al final, es tan poco lo que se exporta que una cosa no tiene nada que ver con la otra. Es decir, las exportaciones de carne no tienen nada que ver con el incremento del precio interno. Lo que hizo el sector ganadero a lo largo de la última década es ver cómo corregía la distorsión de los precios internos”, dijo.
El alto ejecutivo indicó que hoy en día hay un mayor sacrificio de bovinos por dos razones: primero, porque hay sectores de la economía a los que les ha ido bien y los integrantes de esos renglones incrementan el consumo de proteína animal; el segundo es el mejor ingreso nominal de los trabajadores (en 2025 fue bueno y este año será mayor por el incremento de más del 23 % del salario mínimo).
Indicó que el precio de la carne en 2025 subió 9,60 %, una cifra muy superior a la de 2024, cuando apenas aumentó 0,68 %. Se ha querido señalar que el alza es consecuencia de las exportaciones de carne y animales en pie, pero los volúmenes exportados fueron muy similares a los del año anterior. En animales en pie se enviaron 227.429 cabezas en 2025 frente a 238.600 en 2024. Esta dinámica no explica una variación de esta magnitud.
“Lo que sí es cierto es que el sacrificio creció cerca de 7 % el año pasado, señal de que hubo mayor demanda interna. Ese repunte estuvo impulsado por un mejor ingreso disponible durante buena parte del año, especialmente en el primer semestre”, reiteró.
Y anotó que cuando hay más demanda en el mercado interno, el precio responde. “Las exportaciones no tienen que ver en el alza. Ha habido años con exportaciones altas y bajo IPC en carne, y años con exportaciones bajas y alto IPC. No existe una relación directa”.
Distorsión en la oferta formal y posible contrabando
Otra de las razones que explica el incremento del valor de la carne de res tiene que ver con una distorsión en la oferta formal. Así lo explicó Óscar Cubillos Pedraza, director de la Oficina de Planeación y Estudios Económicos de FEDEGÁN, quien sostuvo que el valor del novillo ha tenido un incremento similar al de la carne al consumidor, lo que refleja un ajuste en toda la cadena. Sin embargo, un precio elevado puede frenar la demanda y afectar la rentabilidad ganadera.
“Cuando el consumidor percibe que el precio es muy alto, reduce la compra. Eso disminuye la demanda de los frigoríficos por novillos y termina impactando al productor”, añadió.
A esto se suma el problema de la clandestinidad y el probable contrabando (ambos muy difíciles de calcular), especialmente en la zona de frontera con Venezuela, lo que reduce la disponibilidad de animales en el mercado formal y genera desajustes en la oferta total.
De acuerdo con las cifras de FEDEGÁN, el inventario ganadero durante el primer ciclo de vacunación indicaba una población bovina y bufalina de 30.057.019 que disminuyó a 29.702.709 para el segundo ciclo del mismo año (354.310 animales menos de un ciclo al otro).
Solo en el departamento de Arauca, limítrofe con Venezuela, el inventario de ganado para el segundo ciclo de vacunación de 2025 reportó una disminución de 31.453 bovinos que posiblemente en algún porcentaje habrían sido llevados al vecino país.
José Félix Lafaurie insistió en que es necesario fortalecer la trazabilidad, a través de sistemas como el registro de movilización de ganado. “Si hay un seguimiento adecuado de la movilización y la trazabilidad, se puede combatir mejor el contrabando y la evasión, principalmente. Eso permitiría que más animales ingresen al canal formal y ayudaría a estabilizar el mercado”, concluyó.
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