A dos meses del terremoto del 10 de agosto, muchas familias del Valle del Cauca enfrentan el desafío de recuperar condiciones seguras de habitabilidad y retomar progresivamente su vida cotidiana. De acuerdo con los censos y el Registro Único de Familias en Emergencia (RUFE), 105.872 hogares resultaron afectados en el departamento, sin incluir Cali. De estos, 7.768 viviendas quedaron destruidas, 26.556 fueron clasificadas como no habitables y 65.534 resultaron averiadas.

Ante esta situación, recuperar un lugar seguro para vivir requiere soluciones concretas y la articulación de distintos actores. En la vereda El Silencio, Fundación Barco y TECHO sumaron capacidades para construir soluciones habitacionales de emergencia, gracias al aporte de personas y organizaciones, entre ellas Valoriza Group, que decidieron apoyar esta iniciativa desde sus primeras etapas.

Los recursos articulados por Fundación Barco se integraron a una bolsa común de financiación gestionada en el marco de la intervención de TECHO, que reúne los aportes para hacer posibles soluciones habitacionales para las familias afectadas. En conjunto, esta articulación busca alcanzar un total de 30 soluciones habitacionales en el departamento.

Una trayectoria que conecta con la recuperación de Armenia

La participación de Fundación Barco en esta iniciativa se suma a una experiencia institucional de trabajo en procesos de recuperación. Tras el terremoto que afectó al Eje Cafetero en 1999, la entonces Fundación Restrepo Barco estuvo a cargo de la gerencia zonal 1 de Armenia del Fondo para la Reconstrucción y Desarrollo Social del Eje Cafetero (FOREC). Desde allí acompañó la recuperación de una zona de la ciudad que comprendía 1.786 predios, en articulación con entidades públicas, organizaciones sociales, universidades y otros actores.

Más de dos décadas después, la Fundación vuelve a participar en un proceso de recuperación tras un terremoto, esta vez en alianza con TECHO y desde un modelo de intervención diferente.

“La experiencia de Armenia nos enseñó el valor de trabajar de cerca con las comunidades y articular capacidades para acompañar procesos de recuperación que toman tiempo. Hoy, junto con aliados como TECHO, queremos aportar desde nuestras capacidades y movilizar a más personas para apoyar a las familias afectadas por este terremoto”, afirmó Alfonso Otoya, director general de Fundación Barco.

Las comunidades, protagonistas de su recuperación

En El Silencio, la intervención contó con la participación de las familias, que trabajaron junto con los equipos de ambas organizaciones durante las jornadas de construcción realizadas entre el 4 y el 8 de octubre. Este proceso busca contribuir a que las familias recuperen condiciones seguras de habitabilidad y avancen en la reconstrucción de su vida cotidiana.

“Es una experiencia transformadora, poder compartir en comunidad, ser parte de la reconstrucción no solo de viviendas, sino de las dinámicas comunitarias después de un evento como el terremoto, te hace apreciar aún más las condiciones que se dan por hecho en la cotidianidad«, señaló Kateryn Acosta, coordinadora administrativa de la Fundación, que participó como voluntaria durante la jornada construcción.

TECHO, organización con experiencia en el trabajo directo con comunidades y en la implementación de soluciones habitacionales, aportó su capacidad técnica y operativa para desarrollar la intervención en territorio.

«Muchas gracias a todas las personas que donaron una casita a la vereda, de corazón estamos agradecidos, la vereda lo necesitaba. Muchas gracias a todas las personas que pusieron su granito», relató Karen, habitante de la vereda.

Sumar más aliados para llegar a más familias

Las necesidades habitacionales siguen siendo significativas en las comunidades afectadas. De acuerdo con información preliminar de TECHO, más de 100 familias continúan pendientes de atención en el territorio. Entre las necesidades identificadas se encuentran 12 soluciones habitacionales en el corregimiento de El Rayito, en Miravalle, y otras 10 en El Silencio.

Para avanzar en la atención de las 12 familias priorizadas en Miravalle, se estima una meta inicial de financiación de $200 millones de pesos. Por ello, Fundación Barco continuará recibiendo donaciones e invitando a personas, empresas y organizaciones a sumarse a este esfuerzo. La meta es movilizar recursos que permitan apoyar nuevas soluciones habitacionales, de acuerdo con las necesidades identificadas y en articulación con organizaciones con experiencia en territorio.

Quienes deseen contribuir pueden conocer la iniciativa y realizar su donación en fundacionbarco.org/hogar.

“Cada aporte nos permite sumar capacidades y acompañar a más familias en la recuperación de un lugar seguro para vivir. Invitamos a más personas y organizaciones a ser parte de este esfuerzo”, concluyó Alfonso Otoya.

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