En un contexto donde el estrés, la ansiedad y los trastornos emocionales afectan a una parte significativa de la población, especialistas destacan el poder del contacto físico para reducir el estrés, fortalecer vínculos y mejorar el bienestar emocional. Las caricias, además de ser una manifestación de afecto, activan mecanismos biológicos que impactan directamente la salud física, mental y emocional.

Paola Andrea Cubides, neuróloga de Colsanitas, explica que el tacto es la primera forma de comunicación del ser humano, ya que desde el nacimiento el contacto piel con piel permite a los bebés experimentar seguridad, protección y apego, incluso antes de comprender el lenguaje verbal. “Esta forma de conexión no desaparece con el paso del tiempo, sino que se mantiene presente en la vida adulta, desde un abrazo hasta un apretón de manos”, agregó Cubides.

Más allá de su valor simbólico, la evidencia científica demuestra que el contacto afectivo produce respuestas fisiológicas concretas. La estimulación sensorial envía señales al cerebro que activan el sistema nervioso y favorecen la liberación de neurotransmisores asociados con el bienestar, como la serotonina, las endorfinas y la oxitocina, mientras disminuye la producción de cortisol, conocida como la hormona del estrés. Este equilibrio químico genera sensaciones de placer y serenidad, y contribuye a una mejor calidad de vida.

Los primeros estudios sobre estimulación sensorial se remontan a 1922, cuando experimentos en animales evidenciaron que la privación del tacto afectaba su desarrollo conductual y emocional. Investigaciones más recientes, como un estudio realizado en 2021, confirmaron que tanto el tacto autoconsolador como recibir abrazos reducen significativamente la secreción de cortisol, especialmente en personas socialmente aisladas o tímidas. Aunque el contacto físico no sustituye tratamientos médicos en casos de enfermedades crónicas o patologías graves, sí puede complementar el cuidado integral.

Desde el campo de la psicología, el contacto afectivo también ha sido ampliamente estudiado por su papel terapéutico en el manejo de trastornos como la depresión, la ansiedad y el estrés postraumático. La evidencia muestra que el acompañamiento físico respetuoso puede convertirse en un recurso de apoyo emocional que fortalece la percepción de seguridad y conexión interpersonal.

“El contacto físico favorece la liberación de hormonas fundamentales para el bienestar psicoemocional, como la oxitocina, que promueve la sensación de afecto, apego y conexión entre los seres humanos. Además, estimula la liberación de endorfinas, neurotransmisores que actúan como analgésicos naturales y generan una sensación de placer y agrado, logrando la reducción del estrés. Sin embargo, es fundamental aclarar que cualquier forma de contacto debe darse desde el respeto, el afecto y el consentimiento, ya que solo en estas condiciones puede ser verdaderamente beneficioso y efectivo”, afirmó Paloma Carvajalino Suárez, psicóloga especialista en trastornos emocionales y del estado de ánimo, adscrita al Colegio Colombiano de Psicólogos.

Carvajalino concluye que el acto de acariciar ofrece beneficios que no solo se reflejan en el cuerpo de quien los recibe, sino también en su equilibrio emocional, entre ellos:

●       Reducen la ansiedad y el estrés

●       Fomentan y consolidan vínculos afectivos

●       Refuerzan la autoestima y la sensación de seguridad

●       Alivian la percepción del dolor

●       Contribuyen al fortalecimiento del sistema inmunológico

●       Aumentan la sensación de bienestar

●       Favorecen la intimidad y la conexión emocional en las relaciones

●       Promueven una actitud más positiva frente a la vida

En Colombia no existen estadísticas específicas sobre la práctica de terapias sensoriales; sin embargo, de acuerdo con registros del Ministerio de Salud y Protección Social, el 66,3 % de los colombianos ha enfrentado alguna enfermedad de salud mental a lo largo de su vida. Este panorama evidencia la importancia de fortalecer estrategias complementarias que promuevan la regulación emocional y la conexión humana.

En un entorno cada vez más digitalizado, donde el contacto presencial tiende a reducirse, los especialistas coinciden en que gestos simples como una caricia o un abrazo pueden convertirse en aliados poderosos de la salud integral, siempre que se den en un marco de respeto, afecto y consentimiento.

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