Perú, y en particular su costa norte, se presenta como un escape natural: sol constante, mar abierto y un ritmo más relajado que invita a viajar con tranquilidad. En este contexto, las regiones de Piura y Tumbes cuentan con algunas de las playas más atractivas del país, ideales no solo para escapar del frío, sino también para compartir la experiencia con diferentes generaciones, una forma de viajar que sigue siendo una tendencia en auge.

Piura: una gama de experiencias de sol y playa

A poco más de una hora de vuelo desde Lima, Piura es ideal para viajes familiares y multigeneracionales. Aquí, cada viajero encuentra su propio ritmo: desde quienes buscan relajación total hasta quienes prefieren actividades tranquilas en la naturaleza. Playas como Máncora, Los Órganos, Vichayito, Colán, Cabo Blanco y Lobitos ofrecen una variedad de opciones seguras y fáciles de disfrutar.

En destinos como Los Órganos, el mar marca el ritmo del día. Actividades acuáticas como el surf, el paddleboarding, el kayak y el buceo conviven con largos momentos de relajación frente al Pacífico, permitiendo que cada compañero de viaje elija cómo participar. Navegar por la costa en un yate privado es otra opción que se puede disfrutar sin importar la edad, a menudo acompañado de delfines y experiencias culinarias a bordo.

Entre junio y octubre, el avistamiento de ballenas añade una dimensión profundamente emotiva al viaje. Desde la costa norte, es posible observar ballenas jorobadas durante su migración, mientras se acercan a aguas más cálidas para reproducirse y criar a sus crías. Verlas emerger del mar, saltar y moverse en grupo se convierte en un momento de pausa colectiva, una experiencia que invita a compartir la maravilla, a relajarse y a reconectar con la naturaleza. Este encuentro refuerza la idea de viajar juntos, con tiempo y atención, donde lo importante no es solo el destino, sino las experiencias que se viven en el camino.

La gastronomía norteña es otro punto de encuentro. En Piura, el ceviche de mero o mariscos, acompañado de chips de plátano macho y frijoles zarandajá, es parte esencial de la comida diaria, junto con platos tradicionales como el seco de chavelo o la malarrabia. Sentarse a comer es parte de la experiencia, un momento para compartir sin prisas, diseñado para satisfacer paladares diversos.

Tumbes: vacaciones idílicas frente al Océano Pacífico

En el extremo norte del país, Tumbes complementa esta oferta con playas de ambiente más relajado y un claro enfoque en el bienestar. Destinos como Punta Sal, a casi dos horas en avión desde Lima, destacan por sus cálidas aguas y arena blanca, así como por sus resorts con piscinas, restaurantes de alta gama y experiencias de bienestar como masajes y tratamientos al aire libre. Zorritos, por su parte, ofrece una infraestructura hotelera ideal para disfrutar de días soleados, actividades acuáticas y relajación junto al mar.

El alojamiento complementa este estilo de viaje. Los resorts y hoteles boutique en Piura y Tumbes priorizan la amplitud, la privacidad y la conexión directa con el entorno. Sus ofertas de bienestar, que abarcan desde yoga junto al mar hasta masajes al aire libre, y áreas comunes diseñadas para la relajación y la socialización, animan a los huéspedes a prolongar su estancia y disfrutar de la experiencia a un ritmo pausado.

Viajar a las playas del norte de Perú en verano es más que una simple escapada para tomar el sol. Es una invitación a compartir tiempo, reconectar con la familia o con otras generaciones, y disfrutar de un destino que entiende que no todos viajan de la misma manera, pero todos pueden viajar juntos. Un verano vivido a un ritmo relajado y recordado juntos. Desde México, hay vuelos internacionales directos a Lima desde ciudades como Ciudad de México y Cancún. Desde la capital peruana, es fácil conectar por aire con Piura y Tumbes, las principales puertas de entrada a las playas del norte del país.

Fuente: Peru.Travel

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