En sus palabras tras el rezo mariano del Ángelus, el Papa nuevamente invoca la paz, esta vez dirigiéndose a las autoridades para que orienten sus decisiones hacia la búsqueda sincera de una paz justa y duradera.

Alina Tufani Díaz – Ciudad del Vaticano www.vaticannews.va

A pocas horas de haber invocado la paz por intercesión de la Santísima Virgen María, ante la Gruta de Nuestra Señora de Lourdes en los Jardines Vaticanos, el Santo Padre renueva esta invitación en sus palabras tras el rezo mariano del Ángelus, hoy, en la Plaza de San Pedro, en la Solemnidad de la Santísima Trinidad.

“En este mes de mayo, toda la Iglesia ha alzado una invocación unánime por la paz. Especialmente a través de la oración del Santo Rosario, como una cadena ininterrumpida, ha encomendado a la intercesión de la Virgen María a los pueblos atormentados por la guerra. Que la Sabiduría divina ilumine la conciencia de quienes ostentan la autoridad y oriente sus decisiones hacia la búsqueda sincera de una paz justa y duradera”.

En los labios una sola palabra: ¡paz!”

En efecto, son palabras que no han abandonado el día a día de León XIV desde el inicio de su pontificado, pero que, ahora, en medio del clima de guerra y tensiones que se viven en tantas partes del mundo, resuenan más que nunca, con fuerza y súplica, como lo reiteró, anoche, en el Rosario de clausura del mes mariano en el Vaticano:

“La paz, de hecho, no es una teoría que se pueda verificar en un laboratorio, ni una ilusión ingenua, ni un asunto que se gestione por interés. Cuando se busca con corazón sincero, es más bien un compromiso cotidiano de nuestra vida: brota de la justicia y del amor, como armonía que une a las personas, las familias, las comunidades y los pueblos. Incluso en estos tiempos de tensiones y conflictos, la paz se hace posible cuando se quiere escuchar el grito de quienes se ven privados de ella: niños inocentes, madres y padres angustiados, prisioneros maltratados, refugiados, personas que sufren de todas las edades. Todos ellos tienen en los labios una sola palabra: ¡paz!”

Cercano a los enfermos y sus cuidadores

También, al concluir esta cita dominical, el Santo Padre recordó que, hoy, se celebra en Italia la 25.ª «Jornada del Alivio». “Estoy cerca de las personas enfermas y de quienes las cuidan; agradezco y animo a todos los que difunden la cultura de la cercanía y del cuidado”.

“Les deseo a todos un feliz domingo”.

MENSAJE COMPLETO DEL PAPA LEÓN XIV

Queridos hermanos y hermanas:

En este mes de mayo, toda la Iglesia ha alzado una invocación unánime por la paz. Especialmente a través de la oración del Santo Rosario, como una cadena ininterrumpida, ha encomendado a la intercesión de la Virgen María los pueblos atormentados por la guerra. Que la Sabiduría divina ilumine la conciencia de quienes ejercen la autoridad y oriente sus decisiones hacia la búsqueda sincera de una paz justa y duradera.

Hoy se celebra en Italia la 25ª “Jornada del Alivio”. Acompaño de corazón a todas las personas enfermas y a quienes las asisten. Agradezco y animo a todos los que difunden la cultura de la cercanía y del cuidado.

A todos ustedes, romanos y peregrinos, que han venido hoy a la plaza de San Pedro, los saludo con afecto.

En particular, doy la bienvenida al obispo y a los peregrinos de la diócesis de Kumba, en Camerún; así como al coro parroquial de Dunajska Luzna, en Eslovaquia. Saludo a los polacos aquí presentes y también a los participantes en la gran peregrinación al Santuario de Piekary, donde se venera a María como Madre de la Justicia Social.

Saludo al Grupo de Alpinos de Rivoli, a los jóvenes de San Zeno Naviglio y a los participantes en la “Carrera de relevos de la inclusión”, con algunas banderas realizadas por estudiantes de institutos italianos.

A todos les deseo un feliz domingo.

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