
Por Álvaro Ayala
La gente no sabía si la semana pasada el narcodictador Maduro estaba bailando en una tarima o en la cuerda floja. No tenía ritmo ni armonía, pero todo le temblaba porque ahora es la estrella del Cartel de los Soles. Para celebrar su cumpleaños 63, el próximo domingo tenía previsto un concierto para delinquir, que por razones de seguridad canceló.
Son muchas las señales enviadas por el presidente de EEUU, Donald Trump, para restablecer la democracia en Venezuela. Sin embargo, el pueblo también debe aportar y hacer sacrificios. Descifren el mensaje y ayuden a empujar el carro. Desde afuera les están colaborando para resolver los graves problemas que tienen adentro. Es hora de hacerle honor a la primera estrofa de su himno nacional: » Gloria al bravo pueblo que el yugo lanzó … «.
Los organismos de inteligencia que espían al gordo Maduro, informan que no duerme dos noches en el mismo lugar y que antes de consumir sus alimentos son probados por su anillo de confianza. Le tocó comer en el mismo plato con el carnicero Diosdado. La gente espera que en esta oportunidad sean carne de cañón.
Mientras el dictador gana tiempo, Trump le hace ejercicios militares en las costas de su mar territorial para demostrarle que puede por las buenas y por las malas. No es buena idea un diálogo directo entre Trump, que es un presidente legítimo y Maduro, un dictador, narco y terrorista. Eso es darle estatus al sátrapa. Ya veremos si se da el face to face, como dice el jefe terrorista con su inglés Made in Caracas.
En Venezuela nada de nada. Entendemos que la gente está amenazada y atemorizada, pero los verdugos también andan aculillados. Saben que Tío Sam no trae los regalos de diciembre en portaviones y que los juegos pirotécnicos no son para la noche de las velitas. No hay movilizaciones, paros, protestas, ni sublevaciones, cuota inicial de un derrocamiento por parte del pueblo. Corina no puede sola y más ahora que la están buscando para impedirle reclamar el Premio Nobel de Paz. Afuera está Trump con su tropa para respaldarlos y adentro no se escucha ni un » fuera Maduro «.
Lo mejor es la presión sicológica ejercida por el presidente Donald Trump, que basado en el derecho de lucha internacional contra el narcotráfico lo tiene corriendo con la cobija y el lomotil en el morral.
Solo Trump sabe lo que pasará. Muchos dicen que es inminente el ataque, pero pensar con el deseo es complicado. Invasión de tropas es una utopía y probablemente se puede convertir en una carnicería. Suena ilegal y feo el término invasión.
Desde afuera es difícil vulnerar su esquema de seguridad. El que lo entregue está en la foto de sus colaboradores inmediatos. Ya veremos si alguien se atreve a la hazaña para ganarse ese baloto.
Quienes sueñan con las tropas norteamericanas disparando en Caracas que cambien de almohada. No sería una operación de inteligencia, sino una maniobra suicida. El presidente Donald Trump ayuda pero no se inmola. Sería un error que le cobrarían los demócratas con un juicio en el congreso y votos en las próximas legislativas.
El primer golpe se lo acaban de propinar al presidente Trump, con las elecciones en Nueva York, ganadas por un comunista. Zohran Mamdani, es el alcalde de la capital del mundo y perder ese fortín fue un mazazo para los republicanos de cara al futuro.
Si hay conversaciones confidenciales, a través de delegados de Trump, es prioritario que se fundamenten en la salida inmediata. Solo cuando estén afuera el gordo Maduro y su banda hay que parar de respirarles en la nuca. El trabajo hay que hacerlo bien y negociar un gobierno de transición para evitar el caos y una guerra civil. El presidente constitucional, Edmundo González, está desterrado en España. Durmiendo donde el enemigo, Pedro Sánchez.
Los narcozurdos son maestros de la narrativa y el engaño. En el poder son crueles, déspotas, sanguinarios, corruptos, violadores de los derechos humanos y ambientalistas para despistar. Además, tienen un sistema de vasos comunicantes con su entorno que obedece a un libreto repetido de memoria. Lula, Boric, Cuba, Ortega, Pedro Sánchez y Petro, son sus auxiliadores políticos para mentir, distorsionar y engañar. Maestros en dar declaraciones y al día siguiente rectifican con el argumento que fueron descontextualizados.
El presidente Donald Trump no es ingenuo para cometer un disparate que le signifique desgaste político interno. No se puede pegar un tiro en el pie para el resto de su joven mandato. Una buena decisión que concluya en una mala ejecución le cerraría las puertas a su sucesor republicano. Los demócratas están como gato en machacadero de carne. Engordando con los pedacitos que caen al piso.
Venezolanos: Trump patrocinó a Milei, y salvó a Argentina. Ahora los está patrocinando a ustedes…
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