Por Álvaro Ayala Tamayo

¿Para cuándo está la fecha de vencimiento del jefe terrorista, violador y dictador Daniel Ortega? Nicaragua y el mundo no pueden seguir aguantando al tirano que convirtió el país en su finca particular sin darle opción a la democracia. 

En la canción Plástico, del Álbum Siembra (1978), el más vendido en la historia de la salsa, el panameño Rubén Blades, dice a coro un estribillo: «Nicaragua sin Somoza».  Duró 43 años la dictadura derechista de los susodichos verdugos. Hoy nadie canta: «Nicaragua sin Ortega». En esta columna consideramos que los genocidas de izquierda y derecha son iguales de corruptos y criminales. El sanguinario Ortega es tan cruel como la dinastía Somoza. 

A propósito de igualdades. Meritoria la decisión del presidente electo Abelardo de la Espriella reanudar relaciones con Israel. Los palestinos e israelíes son pueblos hermanos y amigos de nosotros, por lo tanto, les guardamos aprecio.  Ojalá arreglen sus eternas diferencias.  Paz para los dos.  

El verdugo Daniel Ortega, le ha notificado al mundo que nunca habrá elecciones y prepara su régimen para que lo herede un hijo suyo. Laureano, es el señalado para ejercer de dictador, ahora que el decrépito anciano entregue papeles y se vaya a rendir cuentas al infierno. 

Los dictadores suelen tener una larga vida. Daniel Ortega no parece ser la excepción. Tiene 80 y dice tener fuerzas para 10 años más. ¡Ya veremos! Está cumpliendo 30 años el sátrapa en el poder. 

Después de Venezuela y Cuba en la lista se encuentra Nicaragua, según la agenda del presidente Trump y su secretario Marco Rubio.

Ortega también está acusado de violar una ahijada y una tía. Rosario Murillo, su actual compañera salió al paso a defenderlo y dijo que las supuestas víctimas, que son su familia por consanguinidad, estaban locas. Vieja infame.

Para mantener su régimen, Ortega vive aplastando la oposición y a los exiliados que lograron huir les quitó la nacionalidad para que no pudieran ejercer sus derechos desde el extranjero. Es toda una porquería. 

El tirano Ortega está en deuda con Colombia. En el barrio más oligarca de Managua tiene escondido a Carlos Ladrón González, el socio de Petro, prófugo que huyó con 20 millones de dólares de los torcidos que hizo como funcionario. Para ellos es caja menor. Para el whisky de la parranda. 

Con Venezuela la democracia avanza. No tan ligero como quiere el pueblo, pero hay esperanzas. Después del terremoto la reconstrucción que mejor le queda son elecciones libres.  Hay que entregar a Diosdado, la palanca siniestra del régimen. Desde la captura de Maduro, duerme con un ojo abierto. Sospecha que los hermanos Rodríguez lo van a traicionar. Tiene poder para matarlos, pero se metería en líos con Tío Sam. 

Nicaragua es Refugio de terroristas, violadores, torturadores, asesinos y corruptos. Tiene el apoyo de rusos y chinos. Lo mismo decían de Maduro y miren donde está durmiendo.

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