La transición energética dejó de ser un discurso corporativo para convertirse en una necesidad operativa. Según datos de la UPME (Unidad de Planeación Minero Energética) en Colombia, más del 65% de la electricidad que se produce proviene de centrales hidroeléctricas, los fenómenos climáticos extremos como el fenómeno de El Niño han expuesto la vulnerabilidad del sistema y elevado la urgencia de estrategias empresariales más resilientes.

A esto se suma el crecimiento sostenido de la demanda eléctrica. De acuerdo con  XM, el consumo nacional de energía ha mantenido una tendencia al alza impulsada por la electrificación de procesos industriales, el crecimiento urbano y la digitalización empresarial.

En este contexto, las compañías están recurriendo con mayor frecuencia a consultorías especializadas que integren energía, sostenibilidad y tecnología. Según datos de Deloitte Colombia y PwC Colombia, más del 70% de las grandes empresas del país ya incluyen metas ESG dentro de su planeación estratégica, pero menos de la mitad cuenta con hojas de ruta detalladas para alcanzar objetivos de descarbonización.

Frente a este escenario, Schneider Electric anunció el lanzamiento de SE Advisory Services, una expansión de su práctica de consultoría en energía y sostenibilidad para América Latina, incluyendo Colombia. La iniciativa busca acompañar a las organizaciones en procesos de transición energética, gestión de riesgos climáticos y transformación digital con foco en ejecución.

El anuncio se produce en un momento en el que el sector privado enfrenta nuevas exigencias regulatorias, como la adopción de estándares internacionales de reporte como los del International Sustainability Standards Board  (ISSB) y el avance de regulaciones locales en materia de divulgación climática, han incrementado la presión sobre las áreas financieras y de sostenibilidad.

«Los tiempos de incertidumbre requieren, sobre todo, claridad y dominio sobre lo que se puede controlar. Por eso, hemos reunido nuestras capacidades de consultoría de primer nivel mundial para permitir que nuestros clientes actúen con más agilidad y confianza, superando desafíos urgentes en energía, sostenibilidad y tecnología», afirmó Frédéric Godemel, vicepresidente Ejecutivo de Gestión Energética en Schneider Electric. Los servicios de consultoría ya formaban parte de nuestra oferta y han demostrado ser muy valiosos en el pasado. Ahora, estamos perfeccionando esta actividad para proporcionar claridad y un camino definido hacia el net-zero», sostiene.

En América Latina, la discusión se intensificó tras los avances limitados en compromisos globales evidenciados en la COP30, lo que ha trasladado mayor responsabilidad al sector empresarial. En Colombia, el país mantiene su meta de reducir en 51 % las emisiones de gases de efecto invernadero a 2030 frente a un escenario tendencial, según el Ministerio de Ambiente.

Para Mathieu Piccin, director de Negocios Sostenibles para América Latina en SE Advisory Services, con SE Advisory Services consolidamos nuestra capacidad para apoyar a las organizaciones latinoamericanas en la transición hacia modelos bajos en carbono, enfrentando riesgos climáticos, energéticos y regulatorios, acelerando la descarbonización, ESG y estrategias de adaptación, e integrando soluciones digitales que fortalecen la sostenibilidad, resiliencia operativa y competitividad», explica.

Del discurso ESG a la ejecución

En Colombia, uno de los principales retos no está en la intención sino en la implementación. De acuerdo con la ANDI, cada vez más empresas reportan compromisos ambientales, pero enfrentan dificultades en la medición de emisiones de alcance 3, en la gestión de su cadena de suministro y en la estructuración de contratos de energía renovable a largo plazo.

El nuevo enfoque de consultoría anunciado apunta precisamente a cerrar esa brecha entre estrategia y ejecución, incorporando herramientas de analítica avanzada e inteligencia artificial para optimizar procesos, infraestructura y consumo energético.

La demanda de este tipo de servicios también responde a la volatilidad en precios energéticos y a la necesidad de fortalecer la resiliencia operativa ante eventos climáticos extremos. Sectores como alimentos, retail, minería, manufactura y data centers están entre los más activos en la búsqueda de soluciones integrales.

Con una economía cada vez más electrificada y con metas climáticas en el horizonte de 2030, la transición energética en Colombia parece estar entrando en una fase más técnica y menos declarativa: menos promesas y más implementación.

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