Aunque la mayoría de los recién nacidos en Colombia inicia la lactancia materna durante su primera hora de vida, mantenerla de forma exclusiva durante los primeros seis meses continúa siendo uno de los principales desafíos en salud pública. De acuerdo con cifras del Ministerio de Salud y del Instituto Nacional de Salud, solo el 36,1% de los menores de seis meses recibe lactancia materna exclusiva, una práctica que contribuye a prevenir enfermedades, fortalecer el desarrollo infantil y mejorar la salud de las madres.

En el marco de la Semana Mundial de la Lactancia Materna, cuyo lema este año es “Lactancia materna para un comienzo sostenible en la vida: fortalecer lo que funciona”, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF reiteran la importancia de iniciar la lactancia durante la primera hora de vida, mantenerla de manera exclusiva durante los primeros seis meses y complementarla con otros alimentos hasta los dos años o más.

En estos dos años primeros años de vida transcurre lo que la ciencia ha llamado “los primeros 1.000 días”, el período más decisivo para el desarrollo físico, neurológico y emocional de un ser humano. La primera leche que produce el cuerpo de una madre, el calostro, es tan valiosa que se le conoce como “la primera vacuna”: concentrada, espesa y rica en anticuerpos, protege al recién nacido cuando su propio sistema inmunológico apenas empieza a formarse. Cada toma durante esta ventana de tiempo es, literalmente, una inversión irrepetible en el futuro de esa niña o ese niño.

A nivel mundial, la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida ha pasado de un 37% estimado en 2012 a más del 47% en la actualidad, según los datos más recientes de UNICEF y la OMS. Es una noticia que vale la pena celebrar. Sin embargo, la cobertura de los servicios esenciales de apoyo sigue siendo insuficiente en muchos países, lo que mantiene la prevalencia mundial todavía por debajo de la meta global del 60% fijada para el año 2030.

“En Colombia, el panorama exige una mirada especialmente atenta. Los lineamientos técnicos del Ministerio de Salud y Protección Social y del Instituto Nacional de Salud (INS) muestran que apenas el 36,1% de los menores de seis meses reciben lactancia materna exclusiva”, señala el doctor Angelo Mauricio López Miranda, Pediatra y Epidemiólogo, Jefe de Pediatría de Centros Médicos Colsanitas. La Encuesta Nacional de Situación Nutricional (ENSIN) confirma esta realidad: más del 60% de los niños y niñas del país no reciben esta práctica de forma exclusiva durante su primer semestre de vida. Detrás de cada uno de estos porcentajes hay un bebé que pudo haber estado mejor protegido, y una madre que probablemente necesitó más información o más apoyo del que recibió.

Aunque el 56% de los recién nacidos en el país inicia la lactancia en la primera hora de vida gracias a las altas tasas de parto institucional, la prevalencia disminuye progresivamente durante los primeros meses. Entre las principales causas se encuentran el desconocimiento sobre la técnica adecuada, la percepción de una producción insuficiente de leche, la presión comercial de las fórmulas infantiles, la falta de redes de apoyo y las dificultades para continuar amamantando tras el regreso a las actividades laborales, afirma el doctor López.

Los estudios demuestran que, frecuentemente, las mujeres abandonan la lactancia porque sienten que no producen suficiente leche o porque experimentan dolor durante las primeras semanas. En muchos casos, estas situaciones pueden resolverse mediante educación, una técnica adecuada de agarre y acompañamiento profesional temprano. 

“Los beneficios de esta práctica van más allá de la nutrición, pues la leche materna aporta todos los nutrientes, el agua y los anticuerpos que el bebé necesita durante sus primeros meses de vida y adapta su composición a las necesidades del crecimiento. Además, reduce el riesgo de infecciones respiratorias y gastrointestinales, otitis, obesidad infantil y favorece el desarrollo cognitivo; para las madres, la evidencia científica muestra una menor probabilidad de hemorragias posparto, cáncer de mama y ovario, diabetes tipo 2 y depresión posparto”, agregó el doctor López.

Los expertos también destacan el papel del padre, la pareja y la familia como actores fundamentales durante este proceso, pues el acompañamiento emocional, la corresponsabilidad en las tareas del hogar y el cuidado del recién nacido permiten disminuir la sobrecarga física y emocional de la madre y favorecen la continuidad de la lactancia.

El impacto de la lactancia trasciende las paredes del hogar. Menos consultas médicas y hospitalizaciones por enfermedades infantiles prevenibles significan sistemas de salud menos saturados. Menos empaques, menos plástico y menos huella de carbono asociados a la producción y el transporte de fórmulas infantiles significan un planeta más sostenible, en perfecta sintonía con el lema de este año. 

Algunas recomendaciones para favorecer una lactancia exitosa son las siguientes, según el doctor López:

  1. Contacto piel a piel inmediato: coloque al recién nacido piel a piel con la madre durante la primera hora posterior al parto. Esto disminuye el estrés del nacimiento, estabiliza su temperatura y activa tempranamente el reflejo natural de succión.
  2. Postura y alineación adecuadas: la madre debe ubicarse cómoda, con soporte en la espalda, y el cuerpo del bebé completamente alineado -cabeza, cuello y columna en línea recta-, orientado hacia el pecho “panza con panza”, sin necesidad de girar el cuello.
  3. Agarre correcto: sostenga el pecho con los dedos en forma de “C”. La boca del bebé debe abrirse ampliamente, abarcando gran parte de la areola (en especial la parte inferior), con el labio inferior evertido y la barbilla tocando el pecho, para una succión eficiente y sin dolor.
  4. Libre demanda y vaciado completo: no fije horarios rígidos ni limite la duración de las tomas; permita que el bebé se alimente cuando lo requiera, de día y de noche. Deje que vacíe por completo el primer pecho antes de ofrecer el segundo, pues la leche del final de la toma es la más rica en grasa y calorías.
  5. Higiene en la extracción manual: si necesita almacenar leche para el entorno laboral, lávese muy bien las manos y use recipientes limpios de vidrio con tapa plástica de rosca, en un ambiente tranquilo y evitando los baños. Evite el uso de biberones, tetinas o chupos que puedan interferir con el patrón de succión natural.

Incrementar la lactancia materna exclusiva requiere un compromiso conjunto de familias, instituciones de salud, empresas y autoridades. Crear entornos de apoyo es una inversión en el bienestar de la primera infancia y en la salud de las futuras generaciones.

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