El turismo se prepara para 2026, un año marcado por experiencias más intensas y creativas, donde los viajeros buscan vivir cada escapada al máximo y donde tanto el alojamiento como los viajes cobran protagonismo. En este contexto, HBX Group (HBX.SM), el marketplace B2B líder en tecnología de viajes, ofrece su análisis de las tendencias que definirán el próximo año, impulsadas por la influencia de las redes sociales, la expansión de la Inteligencia Artificial y las nuevas motivaciones culturales que transformarán la forma en que las personas encuentran inspiración, planifican y disfrutan sus viajes.

Tras un 2025 marcado por unos viajes más “conscientes” y minimalistas, la compañía anticipa un 2026 mucho más maximalista: los viajeros quieren aprovechar al máximo cada momento, combinar experiencias, mezclar lujo y autenticidad, y hacer que tanto el viaje como el alojamiento sean parte esencial de la historia.

El viajero de 2026 no se conforma con simplemente ver un destino: quiere experimentarlo, conectar con él y compartirlo. Nuestro análisis muestra un cambio claro: los viajes se alejan de las transacciones aisladas y se convierten en experiencias transformadoras, donde la tecnología, la creatividad y la autenticidad se unen, afirma Javier Cabrerizo, Director de Estrategia y Transformación de HBX Group.

Redes sociales y fandoms: del ‘me gusta’ a la reserva

Las redes sociales siguen desempeñando un papel fundamental en la inspiración y la selección de viajes. La mayoría de los viajeros comparten sus experiencias en línea y muchos eligen un destino basándose en su atractivo para Instagram. Además, el contenido de influencers y creadores se está convirtiendo en un factor clave en la toma de decisiones.

En este contexto, destacan iniciativas como TikTok Go, que permite reservar hoteles directamente desde vídeos, y el auge del turismo de fans (viajes motivados por comunidades de fans que viajan para experimentar cosas relacionadas con sus franquicias, artistas o universos favoritos). También cobra relevancia el auge de alianzas de marca inesperadas entre destinos, entretenimiento, comercio minorista y plataformas, capaces de transformar la cultura pop en una verdadera demanda turística.

Nuevas formas de vivir los viajes

La búsqueda de la autenticidad cotidiana sigue cobrando impulso. El concepto de «vivir como un local» ya no es solo un eslogan, sino una auténtica forma de viajar: los viajeros exploran festivales y celebraciones locales, mercados tradicionales o konbinis (las populares tiendas de conveniencia japonesas abiertas las 24 horas que se han convertido en un fenómeno cultural) y buscan experiencias más íntimas, como clases de cocina casera, talleres de artesanía o visitas guiadas con lugareños que conocen cada rincón del destino.

A esto se suma un creciente énfasis en la cultura y la creatividad como parte de la experiencia de viaje. Cada vez más hoteles funcionan como galerías vivientes, barrios enteros combinan diseño, arte urbano y gastronomía, y proliferan iniciativas que transforman a los viajeros de espectadores a cocreadores, con talleres y residencias artísticas.

Este deseo de experiencias más personales conecta directamente con otro claro cambio generacional: la evolución del clásico «algún día haré este viaje» al «lo estoy haciendo ahora, pero lo estoy planeando con cuidado». Los viajeros diseñan itinerarios modulares que combinan ciudad y naturaleza, ritmo y ocio, lujo y sencillez. Alternan días en destinos urbanos con estancias en resorts emblemáticos, experiencias culinarias especiales, actividades locales y momentos de relax. No se trata de improvisar, sino de invertir en lo que deja huella emocional, lo que impulsa la demanda de paquetes híbridos, estancias combinadas y productos de alto valor añadido.

Al mismo tiempo, nuestra forma de pensar sobre el alojamiento y el viaje en sí también está cambiando. Cada vez más viajeros eligen hoteles que son destinos en sí mismos, ya sea por su entorno natural, su oferta gastronómica, su diseño o su enfoque cultural, lo que se traduce en una mayor fidelización del cliente y un mayor gasto en el establecimiento. Simultáneamente, la idea del viaje como una experiencia completa está cobrando protagonismo, donde los trenes panorámicos, los viajes por carretera o las excursiones de isla en isla hacen del transporte una parte esencial del viaje.

Tendencias que no desaparecen: sostenibilidad, naturaleza y bienestar

Más allá de las novedades, HBX Group identifica una serie de tendencias que están dejando de ser “modas” y convirtiéndose en la estructura del nuevo turismo:

Sostenibilidad real: los viajeros buscan acciones tangibles: menos plástico, eficiencia energética, agua filtrada, movilidad limpia o experiencias eco-positivas y no declaraciones verdes.

Naturaleza y vacaciones refrescantes: el interés por la naturaleza, el astroturismo y los climas templados está creciendo. Ante el calor y la masificación, muchos optan por destinos más frescos y tranquilos.

Viajes de transformación y bienestar: los viajes se utilizan para el bienestar y el crecimiento, desde retiros y escapadas en solitario hasta experiencias centradas en el descanso.

Turismo multigeneracional: cada vez más familias viajan juntas y buscan alojamientos flexibles, actividades para todas las edades y opciones que les permitan compartir costos.

El entretenimiento como motor: los viajes aumentan debido a los eventos deportivos y musicales, los viajes en avión y el auge de los videojuegos y los deportes electrónicos.

Inteligencia artificial con rostro humano

La inteligencia artificial (IA) ha dejado de ser una promesa para convertirse en una herramienta cotidiana. Cada vez más viajeros utilizan asistentes de IA para inspirarse, buscar destinos o planificar itinerarios.

En el caso de HBX Group, este tipo de tecnología se aplica a casos muy concretos: desde la clasificación y resolución inteligente de consultas, la traducción en tiempo real o el soporte multicanal, hasta soluciones de formación interna como los “voice twins”, que permiten entrenar a los equipos con simulaciones realistas en múltiples idiomas.

La IA debe reforzar la conexión humana, no sustituirla, y siempre bajo modelos transparentes, supervisados ​​y responsables.

La clave no es usar la IA por moda, sino resolver problemas reales. Nuestra prioridad es liberar a las personas de las tareas repetitivas para que puedan centrarse en lo que ninguna máquina puede hacer: brindar empatía, criterio y creatividad al servicio del viajero, concluye Javier Cabrerizo.

Fuente: Grupo HBX.

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