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En una encuesta realizada por NatuMalta se encontró que cerca del 95% de padres colombianos han hablado con sus hijos sobre las pautas de autocuidado que nacen con la nueva normalidad. Acá, algunos consejos para hacerlo con éxito.

Los padres, miembros de la familia, personal escolar y otros adultos juegan un papel fundamental a la hora de ayudar a los niños a comprender cada una de las etapas a las que se enfrentan durante sus primeros años de vida. Por eso, ante la nueva normalidad, una situación compleja que genera incertidumbre y llena la cabeza de los niños con preguntas, sus cuidadores deben tener tantas herramientas como puedan para ayudarles y darles las pautas necesarias para que puedan cuidar de su salud física y mental.

En una reciente encuesta realizada a 178 padres de familia por NatuMalta, una bebida a base de malta que nació como un homenaje a “quienes cuidan de otros”, encontró que el 95% de ellos han hablado con sus hijos sobre las pautas de autocuidado que deben tener ahora que las ciudades y municipios del país reanudan muchas de sus actividades cotidianas.

Es entonces que padres de familia y cuidadores se preguntan cuáles son las estrategias de comunicación más efectivas para que los más chicos internalicen las nuevas prácticas de autocuidado que nacen con la nueva normalidad. A continuación, Olga Ramírez Torres, decana de la Facultad de Educación de Areandina, responde a la pregunta con algunas recomendaciones:

Un buen ejemplo

Tanto niños como adolescentes reaccionan, en parte, a lo que observan en los adultos que los rodean. Por eso, cuando sus padres y cuidadores manejan con calma, seguridad y buenas medidas de autocuidado la nueva normalidad, están siendo de gran ayuda para que sus hijos no solo repliquen buenas prácticas, sino también para ayudarlos a mantener la calma, disipar el miedo y la ansiedad.

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Comunicación clara

Aunque la situación puede ser confusa y complicada, y pareciera que no se gana nada con explicar lo que pasa a los niños, lo mejor es que ellos también estén al tanto de los cambios que exige la nueva normalidad. Según la presidenta de la Sociedad Colombiana de Pediatría (SCP), Marcela Fama Pereira, es recomendable que los niños sepan lo que está pasando.

Eso sí, la comunicación con ellos debe ser clara y abierta. Por eso, se les debe dar la oportunidad de preguntar y de manifestar sus sentimientos y emociones. Cabe recordar, que uno de los grandes obstáculos para la buena comunicación y toma de decisiones es la fatiga. Por eso, no se debe subestimar el descanso como una forma de contribuir al cuidado de la familia y de mantener una buena relación entre todos.

Propiciar espacios para la salud física y mental

Un estudio elaborado por investigadoras de la Organización Mundial de la Salud (OMS) concluyó que más del 80% de los adolescentes en edad escolar de todo el mundo —el 85% de las niñas y el 78% de los niños— no llegan al nivel mínimo recomendado de una hora de actividad física al día.

Esto es especialmente preocupante si se tiene en cuenta que la actividad física regular no solo tiene efectos positivos en el cuerpo de las personas, sino que también trae consigo importantes beneficios para la salud mental.

De hecho, según la OMS, la actividad física regular y la buena alimentación generan una sensación de bienestar que disminuye la aparición de trastornos tales como la ansiedad o la depresión. De la misma manera, promueven la estimulación sensorial, fomentan la comunicación, aumentan la autoestima, mejoran la empatía, reducen la fatiga subjetiva y mejoran la resistencia al estrés.

Por eso, entre las formas de autocuidado para transmitir a los niños en el hogar se destaca hacer ejercicio, bailar o simplemente dejar de lado el sedentarismo, que puede ser tentador cuando se pasa tanto tiempo en casa. Este hábito, si se queda para toda la vida, es una gran herramienta para mejorar el estado de ánimo y elevar las defensas del cuerpo en cualquier momento.

La directora del programa de Psicología de Areandina, Jessica Mejía, afirma que algunos de los principales neurotransmisores se activan con la actividad física a través de las llamadas ‘hormonas de la felicidad’. Estas son: la serotonina, que eleva la autoestima y confianza, la endorfina que propicia estados de relajación, la oxitocina, que se encarga de equilibrar los vínculos emocionales y afectivos, y la dopamina, que es el neurotransmisor del placer por excelencia.

Estas recomendaciones no se limitan a las experiencias que nacieron con la crisis sanitaria mundial, sino que pueden verse como buenas prácticas aplicables a cualquier momento de la vida, que refuerzan los lazos entre los miembros de la familia y pueden guiar el proceso de aprendizaje y formación de los niños. Esta iniciativa de NatuMalta para que padres de todo el país sepan cómo comunicarse con los más chicos del hogar es una invitación a todos a cuidarse, porque: “me cuido por mí, por ti y por todos”.

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