Contraplano. Lemas que el viento se llevó

Abrimos de nuevo el baúl de las nostalgias y encontramos en primer término esta opulenta colección de lemas de la vieja radio colombiana que el viento se llevó al hacer su tránsito del siglo XX al XXI.

“Cuando la noticia se produce, Caracol se la comunica”. “El Repórter Esso, el primero con las últimas”, perifoneado por Julián Ospina Mercado. “En Colombia, las noticias se escuchan por Caracol”. Dos de Todelar: “Un mundo de noticias para un mundo de oyentes”; “Nos oyen y nos creen”. De RCN: “Sin confirmar, no lo decimos”.

Otra tanda: “Los tres minutos de escándalo”, del “Gorila” Alberto Giraldo López. “La verdad sin compromisos ni contemplaciones”, en Cantaclaro y en Contrapunto, de Jaime Soto. De El Pereque, La Cantaleta, La Tapa y El Corcho, de Humberto Martínez Salcedo, “Para hacer reír pensando”. “Clarín dice lo que otros callan” y “La canción del día”, de Miguel Zapata Restrepo. Y “No espere oír noticias políticas en Crónica ni hoy ni mañana ni nunca”, de Arturo Arango Uribe. “Radiosucesos, el informativo de la vida nacional”, de Luis García. “Ojos abiertos y oídos despiertos”, de Alberto Acosta Penagos. “La vida es una tómbola”, de Édgar Artunduaga Sánchez. “Ahí donde hay deporte, ahí estamos”, de Carlos Arturo Rueda Calderón, primero, y de Alberto Piedrahita Pacheco, después. “La Cabalgata deportiva Gillette”, con la voz comercial de Juan Caballero y la presentación de las noticias a cargo de Óscar Arango Flórez.   “Por una cabeza, un sprint de hípica y ciclismo”, de Julio Arrastía Bricca. “Minuto 90”, de Darío Álvarez Rodríguez.

Un manojo de espacios institucionales: “Cinco reporteros y el personaje de la semana”, de Antonio Pardo García. Sus copias: “Técnicos y políticos” y “Frente a Frente”.  “Línea  directa” y “Después de las horas”, de Julio Nieto Bernal. “Monitor”, de Carlos Pinzón Moncaleano. “El  mundo de las noticias”, de Alfonso Castellanos Martínez y Manuel Prado Mejía. “Radiolente”, de Hernán Restrepo Duque. “Toriles”, de Ramón Ospina Marulanda. “Los catedráticos informan”, encabezados por Antonio Panesso Robledo. “La hora del regreso” y “La noche fantástica”, de Otto Greiffestein Gaviria.  “Canal W”, de Eucario Bermúdez Ramírez. “Caracol en la tierra”, de Timoleón Gómez Pachón.

Famosos locutores de los tiempos grandes de la radio.

Las insustituibles franjas de buen humor: “El tremendo juez y la tremenda corte”. “El granero de la esquina” y “Las aventuras de Montecristo”. “Hebert Castro, el coloso del humorismo”. “Víctor, Mario y Augusto, Los Chaparrines”. “La simpática escuelita que dirige doña Rita”, con Sofía Morales y Armando Osorio. “Emeterio y  Felipe, Los Tolimenses”. “El Manicomio de Vargas Vil”. “La hora sabrosa”, de Raúl Echeverri, “Jorgito”. “La hora de la escoba”, de Tocayo Ceballos.

Radionovelas de enorme audiencia: “El derecho de nacer”, “Lejos del nido”, “Frutos de mi tierra”, “Kadir el Árabe”, “El altivo y audaz aventurero”. La series policíacas “Las  aventuras del sabueso chino  Chang Li Po” y “La ley contra el hampa”.

Los programas de concurso patrocinados por las principales textileras paisas: “Coltejer toca a su puerta” y “El peso Fabricato”.

Programas de radioteatro: “La Hora Philips”, “La Hora Noel del aficionado”, “La Marcha de las estrellas”, “Bavaria invita”, “La Serenata del mediodía”…

La apostilla: Se nos quedaban en el tintero, pese a ser de la casa, “La Noticia en bikini con la verdad al desnudo”, y “Desde La Cigarra”, espacios de la antañona radio manizaleña en los que le poníamos un trisito de sal y otro de pimienta a los episodios lugareños de la vida cotidiana.

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