Diez puntos del oculto mundo de los actores teatrales

Por Guillermo Romero Salamanca 

El mundo sería imposible sin los actores. Tienen esa versatilidad de hacer llorar o reír en menos de un minuto, de contar las historias más inverosímiles y tienen la magia de convertirse en los más extraños personajes.

Decía Arthur Miller que “el teatro no puede desaparecer porque es el único arte donde la humanidad se enfrenta a sí misma” y la gran cantante y actriz argentina Libertad Lamarque sentenciaba al decir que su vida era la actuación y agregaba: “quiero estar aquí hasta el último momento”.

Un maestro como Roman Polanski manifestaba sobre ese arte: “Es fácil dirigir y actuar al mismo tiempo. Hay una persona menos con la que discutir”.

A lo largo de la historia teatral han surgido mitos sobre los actores y sobre sus formas de comportarse antes de la presentación de una obra. Parecen extrañas, pero es que el mundo es aún más inaudito.

CONVERSAR A SOLAS

Fanny Mickey, la dama del teatro en Colombia, nunca permitía que el escenario se quedara a oscuras, siempre había que dejar al menos una luz encendida. Antes de comenzar una obra, la argentina también hablaba a solas con el escenario y con las tablas. Se le veía conversar al lado de las cortinas o las escaleras.

Fanny decía que había fantasmas y a los cuales habría que pedirles permiso.

Los actores tienen una serie de costumbres que algunas rayan en la locura, pero que tienen también sus historias.

PROHIBIDO SILBAR Y NO USAR EL AMARILLO

El gran Edgardo Román, quien interpretó magistralmente a Jorge Eliécer Gaitán, tiene como costumbre no silbar en el escenario y no usar en su vestimenta algo que tenga colores amarillos. Nada de camisas, sacos, bufandas, pañuelos o siquiera un sello de ese color. También le causa escozor que algún espectador esté vestido con tonos áureos.

Son costumbres de siglos.

NADA DE BUENA SUERTE

A un actor no se le puede desear buena suerte cuando esté a minutos antes de un estreno. Eso sería fatal, porque algo malo podría ocurrir: se podría caer un telón, se pueden olvidar algunas líneas o de pronto, el público esté escaso.

OJALÁ TE UNTES DE MIERDA

Lo mejor que se les puede decir es “ojalá te untes bastante de mierda” o “te quiebres una pata”. Estas expresiones tienen más de 200 años y se refiere a los años cuando la gente iba a caballo o en coches tirados por bestias y entonces el teatro quedaba inundado de olor a estiércol. Entre más oliera, más éxito tendría.

Lo de la pierna hacía alusión a los tiempos de actuación del siglo XIX cuando después de una buena presentación, los asistentes arrojaban monedas al escenario y los artistas se debían arrodillar para recogerlas.

BUFONES
Actores de proyectobufo.com

NADA DE CLAVELES

Es común llevarles flores a los camerinos a los artistas, especialmente a las actrices. Puede ser rosas, magnolias, agapantos, o hasta crisantemos, pero nunca claveles. La tradición señala que antes, cuando renovaban un contrato, los empresarios se presentaban con un buen ramo de coloridas rosas y cuando aparecían con claveles, indicaba que ya no habría más presentaciones.

LOS ADULTOS MAYORES SON DE BUENA SUERTE

Para los actores es de buen augurio que la primera persona que compre una boleta sea un adulto mayor. Esto quiere decir que habrá bastante concurrencia.

NO PODRÁN LLEVAR LANA PARA HILAR

Mientras ensayan, como hay bastante tiempo, es común ver a los actores leer el periódico o un libro y a las actrices juegan cartas, pero nunca podrán llevar lana para hilar. Esto puede ocasionar muchos disgustos entre sus compañeros.

NO ESTÁN PERMITIDOS LOS ESPEJOS NI LAS PLUMAS

En los escenarios nunca se podrá poner un espejo, porque significan siete años de mala suerte. Además, por las luces, los distrae y les hace olvidar las líneas de los libretos. Tampoco habrá plumas de pavo real, ya que sus colores y sus puntos negros significarían un “mal de ojo”.

ERRORES OBLIGADOS

Otra costumbre actoral consiste en que el último ensayo debe tener errores como olvidos del libreto, interrupción del parlamento y el actor que tenga el último diálogo no lo pronuncia. Si sale todo perfecto, será un augurio de mala suerte en las presentaciones.

DORMIR CON LOS LIBREROS BAJO LA ALMOHADA

Los actores tienen obras teatrales que sencillamente no las mencionan y no les gusta interpretar. Por ejemplo, hay una de Shakespeare, que sencillamente la llaman como la obra escocesa.

Es común también ver a los actores en los descansos dormir con los libretos debajo de su almohada. Aseguran que así tendrán buena memoria.

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