La situación sería grave sin las abejas

Por Guillermo Romero Salamanca

Sólo la abejita Maya despertó conciencia en la manera como se debía cuidar a estos valiosos animalitos. Todavía hay gente por ahí, sin escrúpulo alguno que va fumigando con plaguicidas, acabando frutales, cortando flores y lo más grave, con aparatos para exterminarlas. Las consideran como una plaga. Hay muchos, incluso, que considera que con el glifosato se llevarán al exterminio.

Hay gente así. Hay quienes burramente dicen que no les gusta la miel y que por tanto no les interesa si subsisten, pero es que sin ellas no hay polinización sencillamente.

Las abejas y otros polinizadores, como las mariposas, los murciélagos y los colibríes, se ven cada vez más amenazados por las actividades del ser humano, sostiene la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) al anunciar el 20 de mayo como el día de las abejas.

SIN POLINIZACIÓN ACABA LA VIDA

“La polinización –dice la FAO–es un proceso fundamental para la supervivencia de los ecosistemas, esencial para la producción y reproducción de muchos cultivos y plantas silvestres. Los polinizadores no solo contribuyen directamente a la seguridad alimentaria, sino que además son indispensables para conservar la biodiversidad, piedra angular en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Asimismo, sirven para alertarnos sobre los nuevos riesgos ambientales, indicando la salud de los ecosistemas locales.

Lo cierto y comprobado es que insectos invasores, pesticidas, cambios en el uso de las tierras y los monocultivos pueden reducir los nutrientes disponibles y suponer una amenaza para las colonias de abejas.

El 20 de mayo coincide con el aniversario del nacimiento de Anton Janša que, en el siglo XVIII, fue pionero de la apicultura moderna en su Eslovenia natal. Janša elogiaba lo buenas trabajadoras que son las abejas y la poca supervisión que necesitan de su trabajo.

LAS PÉRDIDAS EN COLOMBIA

La situación es grave en Colombia. Según el Colectivo Abejas Vivasen los últimos tres años han muerto, en Colombia, por envenenamiento masivo con agrotóxicos un 34% de abejas.Esto representa, según analizan los investigadores, una pérdida en el sector apícola, de aproximadamente más de 21 mil millones de pesos entre 2014 y 2017. Sin contar el daño a otros cultivos que dependen de la función de polinización de estas.

Una de las actividades en Bogotá de Colectivo Abejas Vivas

El Colectivo abejas Vivas es un grupo amplio de personas y organizaciones interesadas en la defensa de las abejas y demás polinizadores en Colombia, nació oficialmente el 4 de febrero de 2017 para presentar a los colombianos y al mundo los problemas relacionados con la muerte de abejas y polinizadores como consecuencia del manejo indiscriminado de plaguicidas.

La iniciativa surgió a partir de la preocupación de un grupo de ciudadanos dedicados a la apicultura, debido a la muerte por envenenamiento masivo de abejas en lugares como Quindío, Sucre y Cundinamarca, entre otros.

Pedro Kaufman, uno de sus voceros, ha explicado que “durante la década del 2000 se empieza a reportar la pérdida masiva de colmenas en diferentes países alrededor del mundo, sin embargo, es muy probable que las pérdidas empezaran antes, afectando principalmente a las especies de polinizadores más susceptibles”.

SÍNTOMA DE DECADENCIA

“La desaparición de las abejas es un síntoma de la decadencia en general de la relación del ser humano con el ambiente. Son varias causas las que generan la afectación de las abejas, que pueden actuar por sí solas o en conjunto, se pueden mencionar la expansión de monocultivos, la pérdida de hábitat para nidificar y alimentarse, el uso de algunos tipos de agroquímicos, la introducción de especies foráneas, entre otros; lo anterior en general para los polinizadores, el caso de la abejas de miel Apis melífera –conocidas como las abejas de la miel– se pueden sumar enfermedades y consanguidad”, manifiesta.

Diversas campañas adelanta el colectivo en Colombia.

La situación no tiene reversa. “Al extinguirse las abejas y demás polinizadores, se pone en riesgo la supervivencia del ser humano, de los animales y de las plantas que dependen para su reproducción de los polinizadores. La seguridad alimentaria del planeta se afectaría”, agrega.

Ojalá este 20 de mayo no pase como un día más de celebración sino de toma de conciencia por la salvación del planeta.

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Foto portada:
sistemaagricola.com.mx

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