Por Jorge Yarce – el metropolitano.com.co

Todos sabemos que son necesarios siempre, pero se puede recomendar la vivencia de algunos tal vez más urgentes en tiempos de crisis, ayuda muy conveniente como oportunidad que conviene aprovechar. Aquí una breve descripción del sentido de cada uno de ellos:

Amistad

​La amistad es un afecto personal, puro y desinteresado, recíproco, que nace y se fortalece con el trato mutuo y con el intercambio de bienes materiales y espirituales.

 “Es lo más necesario para la vida” decía Aristóteles a su hijo Nicómaco destinario de su Ética. “Tener un amigo no es cosa de la que puede ufanarse todo el mundo”, nos recuerda Antoine de Saint-Exupéry en “El Principito”. Si la amistad penetrara a fondo las relaciones interpersonales, no veríamos tantos atropellos a la intimidad, a la justicia, a la equidad, a la tolerancia y a la paz. Hay hermanos o compañeros de trabajo que no son amigos, pero cuando surge una simpatía mutua, se crean los intereses comunes, y se da lugar a que una persona corresponda a la otra por la que siente ese afecto inicial. Los padres deben ser amigos de sus hijos, y eso fortalece las relaciones de filiación y paternidad.

​Hay 3 aspectos claves en la amistad: aceptar al otro como es, comprenderlo desde su propio ser, desde su intimidad, y dar lo mejor de sí mismo al amigo. “El alma es rica por lo que da” (G. Thibon).   

Comprensión

​Dice de ella el Diccionario Vox: “actitud tolerante y respetuosa hacia los sentimientos o actos de otra persona”. La comprensión “reconoce los distintos factores que influyen en los sentimientos o comportamientos de una persona, profundiza en el significado de cada factor y en su interrelación y adecúa su actuación a esa realidad” (Isaacs).

Cuando decimos que comprendemos a otra persona, esos son los sentimientos predominantes. Cuando nos sentimos comprendidos, igualmente queremos que se actúe así con nosotros. Quien comprende distingue muy bien las ideas, sentimientos u opiniones del del otro, para poder ayudar eficazmente a resolver sus necesidades. No se trata simplemente de escuchar lo que dice el otro. Es algo más activo que exige entenderlo bien e interpretar adecuadamente su actitud y sus palabras.

​Para comprender es indispensable saber escuchar al otro.

Confianza

​Esperanza o seguridad que se tiene en sí mismo o en otro de que se va a cumplir con lo prometido, porque la otra persona ofrece credibilidad.

​La confianza crea un lazo muy fuerte, que nos hace capaz de superar crisis muy difíciles, al pensar que al otro lado alguien espera algo de nosotros y nosotros de él. Actúa la confianza como una expectativa que atraviesa la distancia y llega a mí en forma de credibilidad respecto al otro: “Cuando tenemos confianza, lo único que necesitamos es un pequeño apoyo” (A. Laurendau). “La confianza en sí mismo es el primer secreto del éxito” (R.W. Emerson).

Carácter

​Un modo propio y estable de ser y de actuar, que da identidad a la persona y que la lleva a obrar con firmeza y coherencia de vida.

​Una persona de carácter no está cambiando constantemente de modo de ser y de actuar. Es constante y consecuente en su conducta, guiada por unos determinados principios y valores permanentes que le permiten dar sentido a todo lo que hace.

​El carácter se expresa en actuar con criterio, pensando bien las cosas, sabiéndolas juzgar dentro de unas circunstancias. Se nota también en la capacidad de decisión: optar por una determinada acción o manera de actuar, previendo las consecuencias y poniendo los medios adecuados para alcanzar el objetivo.

Esperanza

​Confianza que se tiene en el futuro, una vez puestos los medios razonables para alcanzar los objetivos.

​La esperanza lleva a considerar a la persona como un ser en búsqueda permanente de hacer mejor las cosas, siempre aspirando a más, sin ser conforme con lo logrado porque siempre hay posibilidad de perfeccionamiento y de alcanzar nuevas metas. El ser humano es perfectible: siempre puede estar creciendo en sus valores, en los cuales no hay una medida máxima. La esperanza es la clave para aplicar este principio. Se une normalmente a una visión positiva de la vida, y sirve de fundamento al optimismo.

​La esperanza no sólo se refiere a nosotros mismos, sino que también abarca a los otros. Esperamos que las otras personas también mejoren sus acciones y se mejoren como personas. De ahí que haya motivos para esperar de ellas, para mirar juntos el futuro evitando el pesimismo, la desilusión, la desesperación o la presunción.

Fortaleza

​Fuerza de ánimo y convicción interior que lleva a superar temores, dificultades y peligros actuales o futuros.

​La fortaleza nos ayuda a controlar los propios impulsos y tendencias para no dejarnos arrastrar por ellos cuando tienden a empobrecernos, o cuando se convierten en obstáculos para nuestra realización personal. Es un valor que vigoriza la voluntad y el carácter: nos hace cada día más fuertes, con capacidad de enfrentarnos a mayores retos y nos enseña a sacar provecho de la adversidad.

​La fortaleza exige mantener y afirmar con vigor las propias convicciones, defendiendo con argumentos nuestras propias ideas. Pero también requiere flexibilidad y comprensión de las otras personas, con la reciedumbre de carácter y la afirmación de una voluntad que toma decisiones con seguridad, con conciencia de lo que hace y de sus consecuencias. 

Laboriosidad

​Diligente realización del trabajo con dedicación, orden y constancia, de modo que se logren los resultados.

​Ser laborioso es ser buen trabajador, trátese de una actividad intelectual o manual. Es un valor importante en la vida de cada quien, porque dedicamos gran parte de nuestro tiempo al trabajo, y va unido a aprovechar mejor ese tiempo, hacerlo productivo y generador de satisfacciones personales. 

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