Mientras el debate público sobre el agua en la capital suele concentrarse en los niveles de los embalses y las pasadas medidas de racionamiento, el agua subterránea comienza a ganar relevancia como una reserva estratégica que debe ser protegida y gestionada de manera responsable. Este escenario plantea un reto adicional para las industrias que operan en Bogotá y sus alrededores, reducir su dependencia del agua potable y avanzar hacia esquemas más eficientes y sostenibles de gestión hídrica.
De acuerdo con autoridades ambientales, los acuíferos cumplen un papel clave como reservas naturales que contribuyen a la seguridad hídrica, especialmente en contextos de variabilidad climática y crecimiento urbano. Su sostenibilidad, sin embargo, depende de disminuir la presión sobre las fuentes superficiales, fortalecer el uso eficiente del recurso y evitar que se conviertan en una alternativa de sobreexplotación.

En este contexto, la reutilización del agua se posiciona como una alternativa cada vez más relevante para las operaciones industriales. Y es que, el Banco Mundial ha señalado que el uso de aguas tratadas puede convertirse en una fuente confiable y resiliente para las actividades productivas, siempre y cuando se implemente bajo criterios técnicos, ambientales y regulatorios adecuados.
Para las empresas, este enfoque va más allá de una agenda ambiental. Reducir la extracción de agua nueva, tratarla de acuerdo con las necesidades de cada proceso y reincorporarla de forma segura en usos no potables permite reducir costos, mejorar la eficiencia operativa y contribuir a la protección de las fuentes hídricas que abastecen a la ciudad.
En este proceso, empresas especializadas en soluciones de gestión del agua como Ecolab vienen trabajando con la industria para acompañar la transición hacia modelos más eficientes y circulares.
“En un modelo circular, el agua deja de ser simplemente un insumo que se consume y se descarta. Desde Ecolab trabajamos con las empresas para que se gestione como un activo operativo, a través del diagnóstico del consumo, el tratamiento adecuado y la reutilización segura dentro de las operaciones, acompañados de monitoreo continuo. Esto no solo reduce la dependencia de fuentes externas, sino que disminuye costos” afirma Juan Pablo Contreras, líder de Cluster Colombia para Ecolab.
¿Qué pueden hacer las empresas?
En la práctica, avanzar hacia una gestión más eficiente del agua implica que las empresas conozcan con precisión cómo y dónde consumen el recurso, identifiquen oportunidades de mejora y optimicen sus procesos desde la operación diaria. El uso de herramientas de monitoreo continuo permite, además, ajustar las operaciones en tiempo real, anticiparse a ineficiencias y sostener mejoras en el tiempo.
De acuerdo con Winsavvy, firma de análisis y consultoría especializada en estudios de sostenibilidad y gestión de recursos, más del 80 % de las empresas que realizan evaluaciones de riesgos asociados al agua terminan implementando medidas concretas para reducir su consumo y mejorar la eficiencia de sus procesos, lo que confirma que entender cómo se usa el recurso es el primer paso para una gestión más estratégica.
El desafío del agua subterránea en Bogotá pone sobre la mesa la necesidad de que las industrias adopten modelos de gestión hídrica más inteligentes y circulares, capaces de reducir la presión sobre las fuentes, mejorar la eficiencia operativa y contribuir a la sostenibilidad de la ciudad en el largo plazo.
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