Hoy, buscar síntomas en internet dejó de ser una reacción impulsiva para convertirse en una de las primeras puertas de entrada al cuidado de la salud. Los jóvenes y adultos conectados no solo “googlean” lo que sienten: comparan fuentes, revisan redes sociales, preguntan, leen etiquetas y esperan contenidos cercanos y comprensibles que les ayuden a actuar con más criterio y menos ansiedad. En ese nuevo escenario, el principal reto del autocuidado ya no es solo el acceso a soluciones, sino el acceso a información clara, confiable y útil para decidir mejor.

Sin embargo, esa mayor búsqueda de información no siempre se traduce en decisiones seguras. De acuerdo con cifras regionales, el 80% de los latinoamericanos quiere recibir más información para tomar decisiones de salud seguras y responsables, mientras que solo el 50% considera contar con los conocimientos y herramientas necesarias para gestionar su salud de manera informada[1].

En el Día Internacional del Autocuidado, la conversación no debe centrarse únicamente en promover hábitos saludables, sino también en garantizar que las personas cuenten con información clara para tomar decisiones responsables. Existe una creciente intención de participar activamente en el cuidado de la salud, pero todavía persisten brechas de conocimiento que pueden generar confusión, uso inadecuado de medicamentos y consultas tardías.

El autocuidado hace parte de la vida cotidiana: el 70% de las personas compra medicamentos de venta libre cada mes, pero apenas el 35% lo hace con certeza. Esta brecha muestra que el acceso a soluciones de autocuidado no siempre viene acompañado de la información necesaria para usarlas con confianza y responsabilidad. [2]

La necesidad de contenidos simples y comprensibles se refleja también en el uso de productos de autocuidado. Aunque el 90% afirma leer el etiquetado de los medicamentos de venta libre, el 15% no sigue las indicaciones porque no comprende el contenido del inserto. Además, alrededor del 30% de las personas acude al médico únicamente cuando sus síntomas ya son graves, reduciendo las oportunidades de prevención y atención temprana1.

Heacleff Gutierrez, Science Head para Cono Sur, Centroamerica, la región Andina y Caribe, afirmó:

La sobreinformación en salud puede generar dudas, pero también abre una oportunidad: fortalecer la educación y ayudar a que las personas tomen mejores decisiones. En Colombia, Opella ha impactado a más de 1.449 profesionales, a través de espacios de formación y actualización científica, como parte de un alcance regional que supera los 26.000 profesionales de la salud.

El impacto de un autocuidado responsable va más allá del individuo. En América Latina, la gestión oportuna de dolencias leves podría liberar 122 millones de horas médicas al año, contribuir a recuperar más de 2.5 mil millones de días productivos y generar, hacia 2030, beneficios económicos superiores a los US$13 mil millones anuales para los sistemas de salud de la región.1

En este contexto, el desafío no es evitar que las personas busquen información en internet, sino asegurar que encuentren contenidos confiables, comprensibles y responsables. Fortalecer la educación en salud, acercar la ciencia a la vida diaria y promover decisiones más informadas será clave para consolidar un autocuidado basado en autonomía, criterio y confianza.


[1] ILLAR. Ciudadanos informados, sociedades más sanas: El autocuidado responsable como motor de la sostenibilidad en América Latina.

[2] Opella. Narrativa Opella: revolución del autocuidado en Latinoamérica [documento interno]. 2025. Citado en mayo de 2026. Disponible en: repositorio interno Opella

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