El desayuno dejó de ser una comida funcional para convertirse en un ritual de disfrute, conexión y bienestar. En los últimos años el llamado boujee breakfast, desayunos indulgentes, estéticos y conscientes, se ha consolidado como una tendencia que responde a una necesidad profunda: empezar el día con intención, placer y presencia.

Este fenómeno, impulsado por redes sociales, cambios en los hábitos de consumo y una mayor valoración del autocuidado, va más allá de lo visual. Se trata de tomarse el tiempo para saborear, compartir la mesa, elegir ingredientes de calidad y transformar la primera comida del día en una experiencia significativa.

En este contexto, Luker se conecta de manera natural con esta tendencia a través de su iniciativa “Empezar Bonito el Día”, una invitación a reconectar con pequeños rituales cotidianos que impactan positivamente el bienestar emocional y físico. Desde una taza de chocolate o café preparada con conciencia hasta un desayuno compartido en familia, Luker propone volver a lo esencial: el placer consciente de empezar bien.

“Hoy entendemos que el desayuno no solo nutre el cuerpo, también impacta directamente cómo nos sentimos, pensamos y nos relacionamos con el mundo desde la mañana. Esta noción está en el corazón de nuestra iniciativa Empezar Bonito el Día, hacer del desayuno un ritual que nutra el bienestar integral”, afirma Camila Peña, jefe de marca de Luker.

Diversos estudios en neurociencia y bienestar señalan que los rituales matutinos influyen directamente en el estado de ánimo, la regulación del estrés y la toma de decisiones a lo largo del día. Incorporar momentos de pausa, gratitud y disfrute desde la mañana puede mejorar la percepción de bienestar general y fortalecer los vínculos familiares.

El boujee breakfast al final no se trata de exceso, sino de intención. De elegir ingredientes que gusten, de servir con cuidado, de sentarse a la mesa sin afán y permitirse disfrutar.

Un desayuno indulgente puede empezar con gestos simples como una taza de chocolate caliente y espumosa preparada con calma o un café con sabor intenso y acaramelado, frutas frescas combinadas con pan o arepa, huevos hechos en casa, una mesa compartida y el teléfono a un lado. También puede incluir detalles que transforman lo cotidiano en especial como buena iluminación, música suave, la vajilla favorita y la forma en la que se presentan los alimentos, ya que colores, aromas y presentaciones cuidadas estimulan los sentidos y generan emociones positivas. Servir el desayuno con una forma especial, un chocolate espumoso, un café caliente, una fruta bien dispuesta o un plato que nos guste, convierte ese momento, aunque sea breve, en una experiencia para estar verdaderamente presentes.

Empezar Bonito el Día invita precisamente a convertir el desayuno en un ritual de bienestar accesible, donde el placer, la conexión y el sabor se encuentren desde la mañana. Porque no hace falta que el desayuno sea perfecto ni sofisticado; basta con que sea consciente, compartido y hecho con intención.

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