En materia de transformación digital, la seguridad corporativa avanza, y con ella, las amenazas. Según el último reporte del Centro Cibernético de la Policía Nacional, las denuncias por incidentes cibernéticos en Colombia mantuvieron una tendencia al alza con un incremento del 23% durante el último año.

A nivel global, el panorama es igualmente crítico. El Data Breach Investigations Report (DBIR) de Verizon confirmó que el robo de credenciales sigue siendo el principal vector de acceso no autorizado, presente en el 74% de las intrusiones a sistemas empresariales. Esta vulnerabilidad no solo compromete la información, sino que tiene un impacto económico contundente: el costo promedio de una brecha de seguridad en América Latina puede alcanzar los US$2,51 millones, de acuerdo con el informe Cost of a Data Breach de IBM.

Ante este escenario, el modelo basado únicamente en contraseñas se ha vuelto insuficiente para blindar infraestructuras críticas. OlimpIA, empresa experta en identidad digital, advierte que las organizaciones deben migrar hacia esquemas que integren la validación biométrica en tiempo real para reducir el riesgo de suplantación.

En el contexto colombiano, la clave reside en la interoperabilidad. Contar con validación biométrica contrastada con bases de datos oficiales, como la Registraduría Nacional del Estado Civil (RNEC), permite verificar la identidad comparando la identidad de cada persona con la información estatal centralizada. A esto se suman tecnologías de detección de vida (liveness facial), capaces de identificar intentos de fraude realizados mediante fotografías, máscaras de látex o grabaciones.

“El desafío no es únicamente impedir accesos no autorizados, sino fortalecer la confianza en cada punto de contacto digital, pues esta representa el activo más valioso para las compañías actuales”, explica Simbad Ceballos, CEO de OlimpIA. “Nuestro enfoque es habilitar entornos seguros donde cada usuario sea identificado plenamente por medio de tecnología biométrica acreditada internacionalmente”, agrega.

Para sectores como el financiero, público y corporativo, la autenticación remota ya no es una opción sino una necesidad recurrente. La integración de validación de identidad con Inteligencia Artificial permite a las organizaciones escalar sus servicios digitales sin comprometer la integridad de sus datos.

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