En medio de los tratamientos oncológicos, estrategias de acompañamiento emocional como la biblioterapia están ganando espacio en entornos clínicos. Esta práctica consiste en la lectura guiada de cuentos, relatos o textos breves para ayudar a los pacientes a reducir la ansiedad, favorecer la conexión emocional y encontrar momentos de calma durante el proceso de enfermedad.

En la Clínica Sebastián de Belalcázar de Cali, esta iniciativa se desarrolla a través del programa Lectura Cura, en el que voluntarias formadas como biblioterapeutas visitan la sala de oncología para leer historias en voz alta a los pacientes que reciben tratamiento, estas sesiones buscan ofrecer un espacio de pausa y reflexión en medio de las rutinas médicas.

“El programa les brinda a los pacientes una experiencia sanadora. A través de la lectura se abre un espacio de disfrute y reflexión que les permite despejar la mente y, por instantes, liberarse del dolor y la ansiedad que suele acompañar una enfermedad”, explica Jessica Salas, coordinadora de Servicio y Experiencia al Usuario de la Clínica Sebastián de Belalcázar.

La biblioterapia se basa en el poder de las historias para generar identificación, estimular la imaginación y promover la expresión emocional. Durante las sesiones, algunos pacientes comparten recuerdos personales o reflexiones inspiradas por los relatos, mientras que otros encuentran un momento de distracción que les permite desconectarse del entorno hospitalario. Las biblioterapeutas señalan que, en muchos casos, las historias despiertan memorias de la infancia o conversaciones sobre la familia, convirtiendo la lectura en un espacio de conexión emocional.

Diversos estudios han evidenciado los beneficios de la lectura en el bienestar emocional. Investigaciones de la Universidad de Sussex señalan que dedicar solo seis minutos a la lectura puede reducir los niveles de estrés hasta en un 68 %, al favorecer la concentración y disminuir la tensión muscular y el ritmo cardíaco.

En el caso del programa Lectura Cura, las voluntarias reciben formación específica en biblioterapia que incluye temas como promoción de la lectura, expresión corporal, manejo de la voz, perfil del paciente hospitalizado y selección de material adecuado para cada contexto clínico. Esta preparación busca garantizar que las sesiones de lectura sean respetuosas, empáticas y adaptadas a las necesidades de los pacientes.

Más allá del momento de lectura, este tipo de iniciativas hacen parte de una visión de atención integral que reconoce la importancia del bienestar emocional durante el tratamiento oncológico. A través de alianzas con voluntarios y organizaciones, la clínica también ha incorporado actividades de acompañamiento como musicoterapia, intervenciones asistidas con animales y espacios de apoyo emocional para pacientes y sus familias. Incluso en contextos clínicos complejos, pequeños momentos de conexión humana, como escuchar una historia, pueden convertirse en una fuente significativa de alivio y esperanza.

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