El running atraviesa una época dorada en el país. Muestra de ello fue la masiva participación en la Carrera de la Mujer en Bogotá, donde más de 16.000 corredores tomaron las calles el pasado 6 de septiembre. Sin embargo, más allá de la élite, la inmensa mayoría de los participantes son corredores aficionados que se entrenan con la misma inquietud: saber si la tecnología actual del calzado realmente influye en su rendimiento y marca una diferencia sustancial en cada zancada.
Durante décadas, mejorar en el running parecía depender exclusivamente de la disciplina, la preparación física y la capacidad de cada atleta. Hoy en día, la ecuación incluye un nuevo componente determinante: la tecnología del calzado. Las denominadas super shoes integran placas de carbono, espumas de alta respuesta elástica y geometrías especialmente diseñadas para maximizar la eficiencia biomecánica.

De proteger el pie a buscar rendimiento
El propósito fundamental de las zapatillas ha evolucionado. Ya no se trata solo de ofrecer protección, comodidad y amortiguación, sino de articular una interacción mucho más eficiente entre el pie, la zapatilla y la dinámica del corredor. “Hoy en día, el atleta dispone de bastantes más herramientas para comprender y optimizar su rendimiento. La zapatilla dejó de ser un simple elemento protector para convertirse en parte integral de la estrategia de carrera. No obstante, ninguna tecnología puede reemplazar el entrenamiento básico”, explica Nicolás Delgado Valbuena, coach de Skechers Colombia, atleta y entrenador con más de tres décadas de trayectoria en el deporte de alto rendimiento.
Lo que dice la ciencia
La literatura científica respalda en gran medida estas afirmaciones. Un metaanálisis publicado en 2025 por la revista Frontiers in Sports and Active Living determinó que el calzado equipado con placas de carbono reduce la demanda metabólica durante la competencia entre un 2 % y un 3 %. Según investigaciones previas, este ahorro de energía se traduce en una mejora directa de alrededor del 1 % en los tiempos de carrera. A pesar de estos hallazgos, los propios investigadores advierten que todavía no se ha logrado precisar con exactitud qué proporción del beneficio proviene de la placa rígida y cuánto aportan las nuevas espumas o la geometría de la suela.
Esta perspectiva coincide plenamente con la visión técnica de Delgado: “La placa de carbono actúa como una estructura interna que guía la zancada y potencia el impulso hacia adelante, pero es fundamental comprender que no actúa de forma aislada”, señala. Aspectos clave como la composición de la espuma, el peso, la arquitectura del arco y la construcción general del calzado deben funcionar en perfecta armonía para obtener resultados óptimos.
Una tecnología para cada tipo de corredor
Bajo este enfoque, firmas como Skechers han desarrollado líneas especializadas como la Aero Series, concebida para adaptarse a diversos perfiles de atletas. Entre sus modelos destaca la Aero Burst™, orientada a distancias medias y utilizable por corredores de todos los niveles. Este calzado combina una placa en H con infusión de carbono, amortiguación Hyper Burst ICE™, plantilla ergonómica Arch Fit® (certificada por podólogos) y la tecnología Hyper Arc™ para facilitar transiciones más fluidas. Asimismo, incorpora una parte superior en malla técnica transpirable, suela Goodyear® Performance y el sistema Hands Free Slip-ins®, que permite calzarse sin emplear las manos. Se trata de una opción especialmente pensada para quien busca la máxima absorción de impactos, protección articular y confort en tiradas largas, entrenamientos de volumen o maratones.
Por otro lado, el modelo Aero Razor™, la propuesta más reciente de la marca orientada al alto rendimiento, prioriza la ligereza y la respuesta dinámica. Integra la espuma ultraligera Hyper Burst Pro™ Super Critical Foam™, la estructura patentada H-Wing™ en la zona del antepié para propiciar un despegue más ágil, así como las tecnologías Hyper Arc™, Arch Fit® y suela Goodyear® Rubber. Esta combinación garantiza tracción y durabilidad óptimas ante diversas exigencias climáticas y de superficie, como las habituales en Bogotá o Medellín. En definitiva, es una zapatilla indicada para corredores de pisada neutra y peso liviano o medio (idealmente por debajo de los 70-75 kg) que persiguen máxima reactividad a ritmos elevados. La línea ya se encuentra disponible en tiendas seleccionadas y distribuidores autorizados como Vasport, Falabella y Prochampions.
Entonces, ¿pueden hacer más rápido a un corredor?
En pruebas de larga distancia, correr a mayor velocidad no depende únicamente de acelerar el ritmo, sino de lograr que el mantenimiento de esa velocidad requiera el menor desgaste posible. “En distancias exigentes, no solo cuenta el ritmo bruto del atleta, sino el costo metabólico que implica sostenerlo. Una transición de pisada eficiente y una respuesta superior de la zapatilla adquieren un valor determinante a medida que se acumula el cansancio”, puntualiza Delgado.
En conclusión, las zapatillas sí pueden hacer más rápido a un corredor, pero bajo una premisa clara: el calzado es una herramienta tecnológica avanzada, jamás un sustituto del trabajo físico. Su verdadero potencial aflora al combinarse de manera equilibrada con entrenamiento constante, buena técnica, preparación física e inteligencia táctica. Asimismo, dado que organismos como World Athletics regulan estrictamente las especificaciones del calzado homologado para competiciones oficiales, elegir el par adecuado implica alinear la tecnología disponible con el objetivo específico de cada atleta: entrenar, competir o romper sus propias marcas.
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