Para Aplyca, los agentes de IA marcan un cambio importante en la manera en que las organizaciones automatizan, analizan y ejecutan sus operaciones. Sin embargo, la discusión sobre esta tecnología requiere una mirada más equilibrada. No se trata sólo de entusiasmo, sino de comprender con claridad qué tan lista está la industria para lo que promete.

Según el informe “Inteligencia Artificial y la empleabilidad del futuro”, el 95% de empresarios y empleados del país utiliza al menos una herramienta de IA (2024). Esta rápida adopción ha abierto el camino a una nueva generación de sistemas: los agentes inteligentes. Son modelos capaces de interpretar el contexto, tomar decisiones y ejecutar tareas en plataformas empresariales. Ya no solo responden preguntas, sino que actúan dentro de procesos.
Para Aplyca, compañía experta en el desarrollo de plataformas web y soluciones cloud, esta evolución redefine la forma en que concebimos la automatización. De acuerdo a Felipe Jaramillo, CEO de Aplyca, “los agentes combinan el acceso a datos internos, la conexión con herramientas empresariales y la capacidad de planear tareas de principio a fin. Esto los convierte en una pieza central de la infraestructura digital del futuro.
Aun así, el sector vive una paradoja. Las posibilidades son amplias, pero la práctica profesional de construir software con IA aún no está estabilizada. La naturaleza misma de los modelos generativos introduce desafíos importantes. Su comportamiento no es determinístico, por lo que garantizar resultados confiables en la totalidad de las interacciones sigue siendo difícil. Para equipos que operan software en producción, esta incertidumbre se traduce en costos, riesgos y un nivel de ingeniería aún en formación.
A esto se suma una expectativa desbordada. Muchos inversionistas y directivos esperan impactos acelerados y ambiciosos sin considerar la madurez técnica requerida. Estudios como el de MIT Media Lab / NANDA 2025 muestran que el 95% de los proyectos pilotos de IA no han generado resultados de negocio significativos. Esto no implica que la tecnología no tenga potencial, sino que materializar promesas transformadoras es un proceso más lento y complejo de lo que la narrativa pública sugiere.
El reto no es solo técnico. También es organizacional. Un error frecuente es intentar automatizar procesos que no han sido mapeados ni estandarizados. El resultado son agentes inconsistentes y difíciles de escalar. Además, llevar un prototipo a producción exige calidad de datos, infraestructura, gobernanza y disciplina operativa. Sin estos elementos, la tecnología se convierte en una fuente de frustración.
En este contexto, Aplyca plantea que la adopción responsable de agentes requiere fortalecer las prácticas clásicas de ingeniería: diseño cuidadoso, control de versiones, evaluaciones continuas, monitoreo, seguridad y supervisión humana en decisiones de alto impacto. También exige comprender sus limitaciones para evitar depender de ellos en escenarios donde la fiabilidad absoluta es indispensable.
Desde la experiencia en proyectos reales, hay áreas donde los agentes ya aportan valor tangible:
- Automatización de tareas administrativas repetitivas.
- Apoyo a marketing con mayor productividad y alineación a segmentos específicos.
- Mejora de canales digitales y atención al cliente con interacciones más contextuales.
- Aceleración de procesos de desarrollo de software mediante documentación, pruebas y tareas repetitivas.
Estos usos muestran que el impacto existe, pero es progresivo y requiere madurez para sostenerse.
Mirando hacia el futuro, Aplyca considera que estamos en una fase temprana de la idea agéntica. El potencial es grande, pero aún queda un amplio camino por recorrer en estandarización, fiabilidad, integración y seguridad.
La oportunidad en 2026 está en avanzar con equilibrio: aprovechar lo que ya funciona, consolidar buenas prácticas y construir aplicaciones que podamos entender, operar y adaptar en un entorno tecnológico que evoluciona rápidamente.
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