
Por Álvaro Ayala Tamayo
El tigre se convirtió en fenómeno electoral porque es el anticandidato diseñado por el pueblo para enfrentar a los candidatos de siempre. Hace un año había cincuenta aspirantes presidenciales y el único fijo era el heredero del hitleriano Petro. La ciudadanía hizo su propia selección hasta moldear el de sus preferencias.
Como explican los médicos y científicos, el colesterol bueno no compensa el exceso de colesterol malo. Se necesitan los niveles adecuados de ambos para evitar bypass, stent, marcapasos, cambio de válvulas y la pipeta de oxígeno. El tigre es la medicina que Colombia requiere porque las venas y las arterias están taponadas de corrupción, inseguridad, terrorismo total, déficit fiscal y narcotráfico. El infarto fulminante está a la vuelta de la esquina y no hay EPS porque se las robaron. Es decir, la única verdad es la realidad.
Al tigre le han inventado mentiras y chismes, casi siempre por envidia y maldad. Algunos se burlaron y mezclaron asuntos personales para descalificarlo. La descollante votación les calló la boca.
El tigre es un personaje políticamente incorrecto que emergió sin las maquinarias de siempre. Por consiguiente, un fenómeno capaz de aumentar la tendencia en segunda vuelta. Se convirtió en político, moda, ilusión y esperanza. No es un embuchado, ni flor de un día. Las próximas elecciones tienen algo más y todos lo sabemos. La gente no votó apenas contra Cepeda y Petro, lo hizo contra el establecimiento. Los diez y medio millones de votos son reflejo de un tsunami que no detectó el sismógrafo.

El tigre prometió que serán cuatro años tipo servicio militar, sin reelección y sin Constituyente. Eso es respetar las reglas. Al tigre lo trataron de desprestigiar diciendo que tiene tres pasaportes o nacionalidades. Nació en Bogotá y en la costa se crio. Eso no es delito ni impedimento. A cualquier colombiano le gustaría tener pasaporte italiano y gringo, quien niegue ese privilegio lo están esperando para nacionalizarlo en Cuba, Venezuela y Nicaragua.
El tigre sigue derecho; una magistrada, INVAMER, una jueza, el Tribunal Superior de Bogotá y Petro, se unieron a su campaña para promocionarlo y ponerle un millón de votos más. Este último ridículo jurídico de prohibirle usar «firme por la patria » es la cereza del pastel para que sus seguidores nos mantengamos firmes por la patria. Gracias tribunal por la publicidad política no pagada. Seguiremos esperando más barbaridades porque entendemos que la justicia está bajo sospecha.
Los adultos votamos por Abelardo y los jóvenes por el tigre. Diferente lenguaje mismos objetivos. Ese es el secreto de la combinación perfecta. Ahí está la ecuación y la alineación de los astros. En estos diez días que restan lo importante es hacer lo del PSG en la Champions, cerrar el partido sin errores para salir campeón.
Ahora se busca un juez mamerto que ordene el cierre de la basílica del milagroso de Buga, lugar elegido para el cierre de campaña del tigre. En su desespero, Cepeda está buscando votos hasta debajo de las piedras y no las encontró porque se las había tirado a la policía, al ejército, Transmilenio y a las vitrinas de los locales comerciales.
El último clavo en el ataúd se lo puso a Cepeda la jueza que le prohibió al tigre usar la camiseta de Colombia. Abusos de poder como ese prevaricato es lo que necesita la manada felina para aumentar la población.
Gracias Hitler Petro. Siga abusando que la gente entiende bien sus amenazas para meter miedo. Gracias magistrada del Consejo Nacional Electoral por oponerse a la publicación de las encuestas por parte de Semana. Esa decisión causó un efecto contrario y las visitas a la revista se triplicaron.
El otro enfermito mental es Martín Mentiras. Si, el mismo que soñó que todos los colombianos eran tontos como él y al final de sus encuestas no le cuadraron las cuentas. Si en nuestro país existiera justicia, Martín mentiras, alias INVAMER, estaría respondiendo en los despachos judiciales.
Alterar documentos privados para engañar y obtener beneficios es un delito tipificado en nuestro código penal. Nunca estuvo de puntero Iván Cepeda. Fue un ensayo sicológico y el tubo les explotó en la cara. El pueblo colombiano no es majadero, Martín mentiras siempre manipuló. ¡Faltón!
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