CUANDO EDUARDO APONTE RODRÍGUEZ LEÍA LAS NOTICIAS SE PARALIZABA BOGOTÁ

Por Édgard Hozzman

A las doce en punto, en taxis, buses y restaurantes se subía el volumen a los radios y se sintonizaba el noticiero donde Eduardo Aponte Rodríguez leía con propiedad cada una de los hechos del día.

¡Qué voz! Leer noticias no es sencillo, es un arte, pero él tuvo la magia de conquistar la sintonía con su portentosa voz.

Modulación, vocalización, tonalidad y vitalidad conforman el gran acierto de Eduardo Aponte Rodríguez como lector de noticias. La fuerza de su voz le dio personalidad a este locutor bogotano.

Llegó a la radio como asistente técnico en La Voz de Colombia, donde descubrió su vocación de comunicador, por lo que no ahorró esfuerzos para estructurarse y lograr la Licencia de locución del Ministerio de Comunicaciones.

Su labor de locutor comenzó siendo voz comercial de la radio deportiva en Radio Garzón, experiencia que le sirvió de carta de presentación para las estaciones capitalinas. Primero fue Radio Popular, luego La Voz de la Sabana y vendrían Radio Tricolor, Radio Cordillera y Radio Santa Fe, desde la cual se proyectó como lector de noticias. Eran los años en los que esta frecuencia era la más escuchada en Bogota y el centro del país.

El eco de su voz llegó hasta el Circuito del pueblo, Todelar, empresa que marcó toda una época noticiosa a finales de los sesenta comienzos de los setenta: “Un mundo de noticias para un mundo de oyentes”. Aponte Rodríguez, era la voz Todelar, la que transmitía las inquietudes del director del noticiero Alberto Giraldo.
EL LECTOR DE NOTICIAS

Cuando Amat llegó a Caracol, no dudó en llevar a Eduardo como la voz noticiosa en la que era titular el mejor lector de noticias de todas las épocas: Armando Osorio Herrera. Los dos conformaron un excelente binomio. Lapso, en que la radio colombiana estaba a la vanguardia iberoamericana. Eduardo manifestó en 1978: “La radio es una positiva imagen para Colombia, con ella hacemos patria, llevando a través de sus ondas cultura, esparcimiento, información y compañía, indiscutiblemente nuestra radio lidera este medio en América latina”.

Eduardo también fue la voz noticiosa de Radio Net, RCN, Radio Súper y Melodía. Excelente profesional, mejor amigo.

Leyó también el noticiero Toca Noticias, en la emisora Toca Stereo FM desde Nueva York, “gracias a la generosidad del abogado y periodista Carlos Alberto Ortiz, director del mismo”, dice ahora. 

Comenzó a leer noticieros cuando tenía 25 en la inolvidable Radio Santa Fe, en la época de Efrén Yepes Lalinde, Carlos Gómez Alberto León Ossa, Guillermo Bazzani, Jairo Correal Bernal, Guzmán Alandette, Carlos Martínez García, Humberto Martínez Salcedo y Néstor Álvarez Segura.

Por aquellos años era tal la fuerza de su voz realzando noticias que paralizaba la ciudad. La gente se sentaba a escucharlo y la ciudad era un solo radio. Le imprimía su sello y con media hora de noticiero, la gente ya quedaba informada. Incluso, la revista VEA –la de mayor circulación en ese momento—le hizo una crónica sobre su trabajo. Lo sorprendieron en su rutina diaria en una inolvidable cabina de Todelar, con un enjambre de periodistas y técnicos en constante ebullición. “Tenía cierta aceptación, lo asimilé con humildad y perplejidad”, rememora sencillamente.

TIEMPOS DE NOTICIAS

¿Cuántas noticias leía en una hora?, se le podría preguntar y ahora diría que no tiene una referencia exacta, pero recuerda que en Ultima Hora Caracol se leía un promedio de 12 cuartillas en 15 minutos.

Era de los lectores más consentidos y protegidos por los periodistas y sería injusto omitir algún nombre por culpa de  mi frágil memoria, pero haciendo esta salvedad me atrevo a mencionar los siguientes: Juan Darío Lara, Jorge Enrique Pulido, Álvaro Rodríguez Vargas, Efraín Marín, Daladier Osorio, Víctor Jiménez, Fabio Marín, Álvaro Pardo, Óscar Domínguez, Francisco Tulande, Ayda Luz Herrera, Bernabé Gámez H, Ómar Gamboa Domínguez, Carlos Dávila y desde luego los grandes maestros como Alberto Giraldo, Antonio Pardo García, Yamit Amad, Juan Gossaín, Javier Ayala

De gran agilidad para la lectura y alcanzaba a observar unas dos o tres palabras adelante del registro vocal. “Como norma procuro no leer las cuartillas antes de estar “Al Aire”, aclara.

Al comenzar su trabajo radial, tuvo la fortuna de escuchar al maestro Julián Ospina, después de él y en la misma línea siguió en la admiración y respeto a voces como las de Eliodoro Otero, Armando Osorio, Gustavo Niño Mendoza, Fabio Becerra Ruíz, Eucario Bermúdez, Andrés Salcedo, Jesús Alzate Arroyo, Manolo Villareal, Evaristo Bugallo y Gustavo Rodríguez. “Él tiene una voz y estilo espectacular, que por poco me hace renunciar a la idea de ser lector de noticias”.

REDACCIÓN A LA PERFECCIÓN

Era tan puntual Eduardo Aponte Rodríguez que en su época de estudiante le dieron una exaltación y fue una de sus marcas en su profesión.

–Maestro y ¿Qué hacía cuando una noticia no estaba bien escrita?

–La máxima exigencia de los directores de aquella época para los periodistas llamados cariñosamente “cuartilleros”, además del buen contenido, era el orden y la limpieza, que tenía un doble cedazo; el jefe de redacción y el director. Era casi un imposible encontrar una cuartilla con errores, o mal escrita. Si había una equivocación, era por error del lector.

Le producían desazón y amargura leer noticias en las cuales aparecía la violencia en todas sus manifestaciones y no le gustaba leer notas que fueran acompañada de la voz testimonial de una mujer con llanto.

Muchas noticias le estremecieron su vida al leerlas. “Notas como La llegada del hombre a la luna, el derrocamiento de Salvador Allende, la muerte de Luis Carlos Galán, pero la de mayor impacto, la muerte de mi amigo Jorge Enrique Pulido”.

EL CUIDADO DEL IDIOMA

–¿La cancelación de la tarjeta de locución fue una puñalada para la profesión?

–Supongo que el Estado tuvo razones muy poderosas para suprimir la licencia de locución que le permitía tener cierto control con los locutores. Si había alguna infracción el Ministerio de Comunicaciones aplicaba con todo rigor las sanciones del caso.  

–¿Usted que cuidó tan bien el idioma, ¿qué siente ahora al escuchar groserías y mala lectura?

El hecho de que ciertas expresiones mal referenciadas estén alcanzando aceptación y estatus dentro del lenguaje popular de la radio, deja un mal sabor, esperamos que estos modernismos sean pasajeros y que no dejen huella.

“En el afán de captar oyentes a cualquier precio, los responsables de cierta programación radial permiten y estimulan los desbordes verbales más insólitos. Ellos deben asumir desde ahora, la responsabilidad de haber echado por la borda un prestigio muy bien logrado de respeto y responsabilidad con los oyentes, que todavía no salen de su asombro con tanta chabacanería y vulgaridad”.

SU SECRETO

Su voz siempre fue diáfana y tenía su secreto. “El doctor René Alzate que hace algunos años fue presidente de los otorrinos de Colombia, me aconsejó mantener la garganta con ciertos niveles de azúcar, para mantener una buena tonalidad. Todavía hoy sigo este consejo, dado más por amistad que como orden médica”.

Sigue con su tradición de escuchar a la Sonora Matancera cuando está en descanso, pero también le agrada la herencia mexicana musical, Alejandro Algara, Genaro Salinas, Rubén Zepeda Novelo, Tania Libertad, Héctor Cabrera, Toña La Negra y últimamente Jenny Rivera.

Lea también:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *